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Tomo tercero.
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hizo muy bien. El delito le minoraba mucho, por ha-»ver sido cometido en una media perversión del juicio : y elser la ofensa contraía miíma perdona del Rey , daba ciertoay re de generosidad al perdón , capaz de aumentarle elamor,y respeto de sus vallallosjcosa importantísima en to->dos los Reynos.Por este camino recobró con excelso el Pu-blico , lo que perdió en la impunidad de aquel delito.

35 Aun prescindiendo de la particular circunstancia,que minoraba la culpa de aquellos jóvenes , fe puede decirgeneralmente, que asienta bien a todos los Principes , ySuperiores , ser indulgentes con los que murmuran de fuspersonas. Esto acredita fu clemencia , y desacredita la mis-ma murmuración. No puede quitarles tanta porción dsrespeto la maledicencia de algunos vaffallcs , quanto laopinión de Clementes, y Magnánimos les grangea con to-dos. El mismo que ha delinquido fe avergüenza del per-dón; porque si lo tiene por piedad,conoce que no tuvo ra-zón para murmurar; si por desprecio, ya le basta para casti-go. Esta es lapenapropria parales insultos de la lengua.Aplicar otra qua!quiera, es dar a los murmuradores la va-nidad de que ion temidos. Alsi fe enciende mas fu odio, yfe esfuerza mas fu atrevimiento. Lo que fe ha notado enlos Principes , que anduvieron muy solícitos en pesquisar,y castigar murmuraciones de corrillos, es, que las aumen-taron en fu tiempo, y las eternizaron para la posteridad*Esta es una hydra, cuyas cabezas multiplica el cuchillo dela venganza, y ahoga el humo del desprecio,

z6 Nuestro. Piadoso, y Magnánimo Rey Phelipe V\¡(que Dios guarde) puede servir de norma en esta mezclade severidad , y clemencia , que pide en los Principes la.virtud de la Justicia. Inexorable á los delitos graves come-tidos en perjuicio de algún tercero , mostró una generosaindulgencia, respecto de ios que miraban á fu Persona. Enla guerra civil de los años pastados, en aquella furiosa tem-pestad, en que fue tal la agitación de los vientos, que bam-banearon aun los escollos, donde flaqueó la constanciade muchos , por hallar colores de lealtad en la misma de-serción, dusimotó mucius ofensas de obra, y perdonó, to-»