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Tomo tercero.
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Discürsó XI. 2 5 'í

?imá§ pPná$ qualqulera mentira, que se diga á los Juecestocante á la causa que se examina, aun quando la profiere;la misma parte interelfada. Pareceme excelente Política*El modo de dar paño seguro á la Justicia , es desembara-zar el camino á la verdadjy para esto no hay otro arbitrio^que el castigar con gran severidad la mentira.

19 Si se me opone , que esto parece demasiado rigor,¡porque excede la pena la gravedad de la culpa; respondo,que los Juristas deben pesar los delitos de otro modo, quelos Theologos. El Theologo examina la malicia intrínse-ca del acto; el Jurista considera las consequentias, que tie-ne para el Publico ; y pueden ser estas gravesaunque la.culpa, segun la primera inspecdon/ea leve. Es verdad,quetambién el Theologo considera las consequencias,, quando.lasprevee el delinquen te,, lo que á proporción, agrava aun.en el Fuero interno fu culpa. El Jurista no puede,,ni le to*ca examinar,,si las previo,sino aplicar el remedio, que pres-cribe la Ley,para evitar el daño; y assien elfuero externe*es castigado el reo,como si previelle este daño..

40 Considérele ahora,, que las falsedades,, y dolos quL'circundan los Tribunales, dificultan tanto el examen de Irverdad,que en. unas causas fe logra, carde,y en otras nunca*Este es en graviísimo perjuicio para el Publico, porque ladificultad de la averiguación da aliento á los mal intencio-nados para todo genero de maldad.. Que remedió-para ef-¡to,, sino el de castigar con. rigor todo engaño judicial ? Lamayor perdición de unaRepublica,no consiste .en que haya.en ella,muchos, que no temen ¿ Dios ,. sino.en que elfos*que no- temen á Dios,, tampoco temen al Magistrado..

41 Yo.no estraño , que. haya muchos, testigos, falsos^,viendo la benignidad , que fe. practica conellos.. Entre losIndios.Orientales , íegun Estrabon ,. fe les cortaban pies,¡y manos.. Entre los LyCios , dice Heraclides , que les con-fiscaban, todos los.bienes, y los vendían para esekvos.LosPysidas ,,cuenta Alexandro de Alexandro que los despe-ñaban de una. alta roca.. En la Historia Helvética le lee,que el Magistrado, de Berna, hizo, morir,herbidos en azey-xe, dos testigos, que fal same nte depusieron deberle una

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