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rese al propósito la portentosa conversión de un hebreo , que, habiéndoledado tremenda lanzada con saña descreída, vio brotar del costado copiosoraudal de sangre, abjurando, cual otro Longino , sus errores 1 .
No tienen á la verdad sólido fundamento histórico estas piadosas tra-diciones; mas considerando que fué la mezquita mahometana exornadacon los despojos de otras construcciones religiosas, anteriores á la invasiónde Tariq, no parecería forzada sospecha la de suponer que pudo existirallí una iglesia cristiana, levantada por la piedad de los reyes visigodos,y sobre cuyas ruinas se alzó al cabo el templo islamita. Difícil es hoy, ypor demas aventurado, el fijar la época en que esto se verificó, sometidoel edificio á la acción destructora de los siglos y víctima de diversas mo-dificaciones, que han reducido á muy pequeño espacio la fábrica primitiva.Dado nos es, sin embargo, conjeturar, merced álos caractéres principalesque en ella resplandecen, que hubo de ser erigida la mezquita en el pe-ríodo que media desde el siglo vm al x, por lo cual liemos osado clasifi-carla entre los monumentos que determinan en la historia del arte maho-metano el Estilo del Califato.
La espada victoriosa de Alfonso VI rediinia en 1085 la ciudad de losConcilios del yugo sarraceno; y próxima mas que ninguna otra mezquitaá la puerta de Vahnardones 2 , abierta en el segundo recinto de la fortifi-cación que defendía á Toledo , quiso oir en ella, mandándola consagrar,la primera misa aquel afortunado monarca, siendo fama también que alllegar á su puerta dobló las rodillas el caballo que montaba Ruy Diaz de Vivar , sin que fuera posible á este celebrado caudillo hacerlo pasar ade-lante 3 .—Custodiase todavía en la mezquita, desde entonces reducida alculto cristiano, insigne recuerdo del primer hecho, narrado en igualforma por todos los cronistas: tal es la cruz de madera, fija sobre la clavedel arco divisorio de las dos construcciones, que actualmente constituyenla Ermita del Cristo de la Luz , al pié de la cual se halla la siguiente le-yenda, debida sin duda, como la cruz, al último siglo:
nement incroyable, vit jaillir de la blessure un large flot de sang, et parsuite, nouveau Longinus , abjura ses erreurs b
Il faut reconnaître que ces pieuses traditions n’ont pas à la vérité desolides fondements historiques; mais si l’on considère que la mosquée ma-hométane fut ornée des dépouilles d’autres constructions religieuses, anté-rieures à l’invasion de Tariq, il n’y aurait pas de conjecture forcée àsupposer qu’il put exister là une église chrétienne, édifiée par la piété desRois visigoths et sur les ruines de laquelle finit par s’élever le templeislamite. Il serait difficile aujourd’hui, et fort aventuré de fixer l’épo-que où cela eut lieu, les ravages que le cours des siècles a exercés surl’édifice, et les modifications diverses auxquelles il a été assujetti, ayantréduit à des proportions fort exigües la construction primitive. Cependantil nous est permis de conjecturer, grâce aux caractères principaux qui s’yfont remarquer, que la mosquée dut être élevée dans la période moyennedu vm. e au x. e siècle, ce qui nous enhardit à la classer parmi les monu-ments qui déterminent dans l’histoire de l’art mahométan le style duCaliphat.
L’épée victorieuse d’Alphonse VI rachetait en 1085 la cité des Con ciles du joug des sarrasins; et comme la mosquée était la plus rapprochéede la porte de Valmardones 2 , ouverte dans la deuxième enceinte des for-tifications qui défendaient Tolède , le monarque triomphant la fit consacrer,et voulut y entendre la première messe. La renommée ajoute aussi qu’enarrivant à la porte, le cheval que montait Ruy Diaz de Vivar fléchit les ge-noux , sans qu’il fut possible à l’illustre guerrier de le faire passer outre 3 .On garde encore dans la mosquée, affectée depuis lors au service du cultechrétien, un éclatant souvenir du premier fait, que tous les chroni-queurs rapportent de la même façon: c’est la croix de bois fixée sur laclef-de-voûte de l’arcade servant de division aux deux constructions qui cons-tituent aujourd’hui l’ermitage du Cristo-de-la-Luz. Au bas se trouve l’ins-cription suivante qui date probablement, comme la croix, du siècle dernier:
Este es el escudo que dejó en esta ermita el Rey don Alfonso VI,
Ceci est l’écu que laissa dans cet ermitage le Roi Alphonse vi,lorsqu’il prit Tolède , et y fit dire la première messe.
Tiénese por cosa averiguada que cupo esta honra al abad de SanFagund, monge cluniacense, elevado á la silla de los Eugenios é Ildefonsospor el favor de la reina doña Constanza y la munificencia del rey deCastilla; y añádese que aquel signo de la redención, que brillaba en elescudo del monarca, sirvió en el improvisado altar para celebración de lamisa. Como quiera, es cosa ya comprobada por documentos irrecusablesque, sometida la ermita á la autoridad del Arzobispo don Bernardo, aten-dió aquel ilustrado metropolitano á restaurar alguna parte que amenazabaruina, lo cual supone en los cristianos el interés de conservarla, viendosin duda en ella un monumento histórico que recordaba la piedad de susreyes, excitando al mismo tiempo su entusiasmo religioso.
Bajo la jurisdicción y custodia de los Arzobispos de Toledo permane-ció la ermita por el largo espacio de un siglo, hasta que en 29 de Juniode 1186, deseando Alfonso VIII recompensar los buenos servicios de loscaballeros hospitalarios de San Juan de Jerusalem , interpuso sus ruegoscon don Gonzalo Perez, que ceñía á la sazón la mitra primada , para quecediese á los mencionados freyles la propiedad de aquel templo. Poníales,sin embargo, el Arzobispo la condición de que no pudiesen hacer en él
On considère comme un fait avéré que ce fut à l’abbé de Saint Fagundque cet honneur échut: c’était un moine de Gluny que la faveur de la ReineConstance et la munificence du Roi de Castille élevèrent sur le siègequ’avaient occupé les Eugène et les Ildefonse: l’on ajoute que ce signede la rédemption qui brillait sur l’écu du monarque servit sur l’autel im-provisé pour la célébration de la messe. Quoi qu’il en soit, des documentsirrécusables attestent que, l’ermitage ayant été soumis â l’autorité del’Archevêque Bernard, ce prélat éclairé s’occupa de faire restaurer quel-ques parties de l’édifice qui menaçaient ruine, ce qui fait supposer del’intérêt pour sa conservation de la part des chrétiens, qui y voyaientsans doute un monument historique rappelant la piété de leurs rois etexcitant en même temps leur enthousiasme religieux.
L’ermitage demeura tout un siècle sous la juridiction et la gardedes Archevêques de Tolède . Enfin le 29 Juin 1156 Alphonse VIII,voulant récompenser les bons services des chevaliers hospitaliers de Saint-Jean-de-Jérusalem, interposa ses vœux auprès de don Gonzalo Perez, quiceignait dans ce temps-là la mitre primatiale, pour qu’il cédât à la com-munauté la propriété de ce temple. L’Archevêque mit toutefois pourcondition à son consentement qu’ils ne pourraient jamais en faire la pa-
1 Esta peregrina tradición se lee en el Cronicón de Marco Máximo: «Imago Crucifixi. Servatoris Nostri»(dice) á quodam improbalissiino jmkeo, per sinnmam audaciatn lelo percussa; divinitaslargo sanguinis fluxu»manat, tota urbe regia admirante, ct novitate tanti miraculi obstupesccnte: idque in suburbio Toletano propé»eadem S. Grucis ad portam, quac Agilnnis dicitur, Potro Toletano prsesule.» (iEra dciv).
De estas palabras lia nacido la entretenida anécdota de Sacao y Abisain que lia tomado plaza entre lasmas piadosas tradiciones de Toledo .
2 Juzgando por las palabras que liemos trascrito del Cronicón de Marco Máximo, lmbo de designarse estapuerta en tiempo de los visigodos con nombre de Agiliana, suponiendo su construcción desde ia Era dlxxxviiien que sube Agila al trono basta la de dxciii, en que sus vasallos le dieron muerte; pero es de notar que sifué abierta en los muros construidos por Wamba, no pudo llevar diclio título durante el reinado de Atana-gildo, que le precede en ciento siete años (Era ncvn á dccxiv). Después se apellidó Puerta de Mayoriano ,nombre que alternó con el de Valmardon, como se comprueba por escrituras de los siglos xiy xu, habiéndosetrocado últimamente ambas denominaciones por la de Puerta de la Cruz ó Arco del Cristo de la Luz, quedenota la proximidad de la ermita, haciendo verosímil el suceso que exponemos.
3 Asegúrase así, acotando con el Arzobispo don Rodrigo, en un singular cartel que se conserva en laermita de que hablamos, con el título de: Breve noticia, antigua y autorizada por diferentes autores, de losmilagros y prodigios que han obrado el Santísimo Cristo de la Cruz y Nuestra Señora de la Luz, etc. Añadenque «desmontando luego el Cid y el Rey, se abrieron las paredes y al son de música del cielo vieron dichas»imágenes con una lámpara encendida, la cual habia ardido 379 años.» Ni en el Cronicón del Arzobispo donRodrigo, ni en la Estoria de Espanna del Rey Sábio , ni en la Crónica de Castilla, ni en la particular del Cid se hace mención de semejantes liccbos.
1 Cette curieuse tradition se trouve dans la petite chronique (cronicón) de Marco Máximo: Imago CrucifixiServatoris nostri (dit-il) à quodam improbatissimo judeeo, per summam audaciam telo percussa, divinitas largosanguinis fluxu manat, totâ urbe regid admirante, et novitate tanti miraculi obstupescente : idque in suburbioToletano propè eadem S. Cmcis ad portam, quæ Agilanis dicitur, Petro Toletano prœsule (Æra dciv).
Ce récit a servi de texte à l'amusante anecdote de Sacao ct Abisaïn qui a pris place parmi les plus pieuseslégendes de Tolède .
2 A en juger par le récit que nous avons transcrit de la petite chronique de Marco Máximo, cette portedevait être désignée du temps des visigoths sous le nom de Agiliana, en supposant que sa construction date de1ère comprise entre dlxxxviii , où Agila monte sur le trône, ct celle de dxciii, où il meurt assassiné par scsvassaux ; mais il faut faire observer qu’en admettant quelle ait été ouverte dans les murs construits parWamba, elle n’a pu porter cette dénomination sous le règne d’Alhanagilde, qui lui est antérieur de cent-seplans (de dcvu à dccxiv). Elle s’appela pins tard Porte de Mayoriano, nom quelle porta alternativement avec celuide Valmardon, comme le prouvent des actes authentiques du xi. e et du xu. e siècle, et cette double dénomina-tion fut enfin changée pour celle de Porte de la Croix, ou Arcade du Christ-de-la-Luz, qui indique laproximité de l’ermitage et donne de la vraisemblance au fait que nous rapportons.
3 C’est ce qui est affirmé, en faussant le témoignage de l’archevêque don Rodrigo, dans un imprimé fort cu-rieux que l’on conserve dans l’ermitage dont il est ici question, ct qui a pour titre: Courte notice, ancienneet confnnèe par plusieurs écrivains, des miracles et prodiges opérés par le très-Saint Christ de la Croix etNotre-Damc-dc-la-Luz etc. On y ajoute que «Le Cid et le Roi ayant mis pied aterre, les murailles s’ouvri-»rent et, au son d’une musique du ciel, ils virent ces images avec une lampe allumée qui avait brûlé 379 ans. »Mais ni le Cronicón de l’archevêque don Rodrigo, ni ['Histoire d'Espagne d’Alphonse-le-Sage, ni la Chroniquede Castille, ni la chronique particulière du Cid ne font mention de semblables faits.