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nunca habian visto ni oido hablar de tesoros semejantes. Llegó el dia enque Muza habia de presentarse al Califa Al-Walid en su corte de Damasco :dio orden á los de su comitiva de que engalanasen á los cautivos que lle-vaba con diademas de oro y con las vestiduras propias de los dueños deestas diademas; mandó además que ataviasen con coronas y vestimentasreales á treinta de los mas hermosos prisioneros; ordenó que los príncipesBerberiscos, los reyes de las Islas de Rum y los hijos de los reyes de Al-ishbán (España ), se vistiesen todos con sus trages peculiares y con el ma-yor lujo posible, y ciñesen sus cabezas con diademas de oro. Debian todoslos prisioneros entrar en la mezquita hallándose en ella Al-Walid; y dis-puso además que todos los tesoros recogidos en Andálus, las alhajas, lasperlas, los rubíes, las esmeraldas, el nácar, los ricos tapices, los vestidosde telas de plata y oro, los brocados y recamados de piedras preciosas, setragesen también á la .mezquita, y se colocasen al pié del rumbar de Al-Walid. Hecho esto, verificó Muza su entrada en la mezquita con su cortejode treinta jóvenes de la familia real de los Francos, soberbiamente vestidosde tela de oro y coronados como reyes.»
Merecen recordarse por último el lujoso arreo con que se presentó elrey Don Rodrigo al frente de su ejército en los llanos de Jerez , la inmensariqueza que recogieron los infieles en el campo de batalla, y la pinturaque para inflamar los corazones de sus soldados hacía á estos Tariq de lasgalas con que se ataviaban las hermosas y muelles españolas.-—Fué á lagran batalla el rey godo conducido en una basterna ó litera de marfil, lle-vada por dos blancas muías, como hubiese podido ir á una fiesta una damaromana. La litera formaba sobre su cabeza una cúpula de seda vareteada,cuajada de perlas, rubíes y esmeraldas, que le preservaba de los rayos delsol 1 . Escoltábanle guerreros cubiertos de lucientes armas con pendoncillosondeantes y multitud de estandartes y banderas. Los soldados de Tariq llevaban muy diferentes arreos, sus pechos revestidos de malla, las cabe-zas ceñidas con turbantes, el arco árabe á la espalda, las espadas pendien-tes de la cintura y empuñando descomunales lanzas: de tal modo quecuando los divisó Rodrigo se sobrecogió de espanto, reconociendo en elloslas terribles figuras que habia visto pintadas en el palacio encantado deToledo . Antes de venir álas manos, el general agareno procuró encenderen el pecho de los suyos la llama del entusiasmo: dió gracias al Todopode-roso por las victorias hasta entonces conseguidas, impetró su auxilio parala grande empresa que iban á acometer, y les describió al rey cristiano comoviniendo en persona á entregarles vergonzosamente sus castillos, sus ciu-dades y su corona con indescriptibles tesoros; y avivó en ellos la codiciade los placeres con que les brindaban las hermosas mugeres de Andálus,seductoras y amorosas como las huríes, con sus cuellos cargados de perlasy joyeles y sus gráciles cuerpos envueltos en preciosas estofas de seda yoro, y reclinadas blandamente en mullidos lechos en los suntuosos pala-cios de sus coronados príncipes y magnates.—Llevaba sin duda Don Ro-drigo cerca de su litera su corcel de batalla para servirse de él en caso detener que entrar personalmente en la refriega, y cuentan algunos histo-riadores árabes que este caballo fué hallado después de la derrota, mediohundido en el cieno del Guadalete, con su silla de oro incrustada de ru-bíes , y á su lado una sandalia ó borceguí del rey, adornada de rubíes yesmeraldas.—Ros despojos recogidos por los musulmanes fueron incalcu-lables : solo por el número extraordinario de anillos de oro y plata que
1 Tomamos esta noticia de Al-Makkari, cap. II, lib. IV. Este autor , al describir la litera en que iba DonRodrigo, emplea indistintamente las dos palabras clhollo y kubbah para significar la parte que le cubría la ca-beza y la preservaba de los rayos del sol. Si, como parece probable, los visigodos y los árabes tomaron delos romanos el uso de la cúpula bizantina, los visigodos en su trato con los Imperiales, y los árabes en susconquistas en la Persia y en el Asia menor , forzosamente tomarían también con el objeto el vocablo para de-signarlo. De la palabra latina tholus (eifog en griego), que los visigodos adoptarían quizá sin alteración, habránformado los árabes la palabra clhollo , mudando la t en d , y mas adelante los españoles, al formar su lengua,la voz toldo. Tholus es según Vitruvio la voz técnica que denota lo que desde la invasión de la arquitecturaitaliana en el siglo xvi llamamos cúpula. Esta palabra cúpula parece una derivación de la cupa latina , ó de susdiminutivos cupella y cupula, usados por Paladio y Ulpiano ; y de aquí pudieron tomar también los árabes,mudando como es en ellos frecuente la p en b, su vocablo kubbah, ó al kubba con e-1 artículo, de donde for-mamos nosotros alcoba, por sinécdoque. Aunque la voz latina cupa significa propiamente tonel, tina ó cuba,pudo quizás usarla metafóricamente el vulgo latino para designar cualquiera especie de cubierta cóncava. Comoquiera que sea, es lo cierto que los árabes usaban la palabra kubbah do un modo genérico, y que lo mismollamaban kubbah á la cúpula de un mibrab, que al techo, embovedado de una alcoba. Sabido es que las al-cobas que aun existen en algunos edificios árabes de España , como por ejemplo en el Alcázar de Sevilla , estántodas cubiertas con bóvedas de diferentes formas. Concíbese por lo demás que pudiera el rey ser conducido alcampo de batalla, como dice el autor délas Cartas para ilustrar la historia de España , muellemente reclinado enuna especie de lecho, ó en un lecho de marfil como refiere la Crónica general: ca asi era la costumbre deandar los reyes de los godos.
des faucons, des mules, des chevaux, des fruits, et des descriptions dechoses remarquables. Les habitans des contrées par lesquelles il passait de-meuraient frappés d’admiration, car jamais ils n’avaient vu, jamais ilsn’avaient entendu parler de trésors pareils. Vint le jour où Mouza devaitse présenter devant le Calife Al-Walid dans sa cour de Damas. Il donnaordre à ceux de sa suite de parer les captifs qu’il menait avec lui, de dia-dèmes d’or et des robes que devaient porter les anciens possesseurs de cesdiadèmes; il voulut en outre que l’on mit les couronnes et les habits royauxà trente des plus beaux prisonniers; il enjoignit que les princes berbers,les rois des îles des romains, et les fils des rois d’Al-Ishbân (Espagne ) se vê-tissent tous de leurs costumes particuliers et avec le plus grand luxe, etceignissent leurs têtes de diadèmes d’or. Tous les prisonniers devaient en-trer dans la mosquée lorsque Al-Walid y serait déjà. Il ordonna égalementque tous les trésors ramassés en Andalus, les joyaux, les perles, les rubis,les émeraudes, la nacre, les riches tapis, les vêtemens d’étoffes d’argent etd’or, les brocarts et les tissus brochés de pierres précieuses, fussent appor-tés aussi dans la mosquée et étalés devant le mimbar d’Al-Walid. Ces dis-positions prises, Mouza fit son entrée dans la mosquée avec son cortège detrente jeunes gens de la famille royale des Francs, magnifiquement vêtusd’étoffes d’or et couronnés comme des rois.»
On doit enfin se rappeler le pompeux attirail dans lequel le roi donRodrigue se présente à la tête de son armée dans les plaines de Xérès , lesrichesses immenses que les infidèles ramassèrent sur le champ de bataille,et le tableau que, pour enflammer l’ardeur des siens, Tarik leur faisait duluxe que mettaient dans leur parure les belles et voluptueuses espagnoles.—Le roi goth alla à la grande bataille conduit dans une basterne ou litièred’ivoire, traîné par deux mules blanches, comme une dame romaine se ren-dant à une fête publique. La litière formait au dessus de sa tête un dômeen soie de couleurs variées, semé de perles, de rubis et d’émeraudes, quile protégeait des rayons du soleil 1 . Des guerriers l’escortaient couvertsd’armes étincelantes, avec des pennons flottans et des étendarts et desbannières sans nombre. Tout autre était l’accoutrement que portaient lessoldats de Tarik , la poitrine couverte de cottes de maille, la tête ceinte deturbans, l’arc arabe suspendu à l’épaule, les épées pendantes à la ceintu-re, et à la main des lances d’une longueur énorme: ce fut à tel point qu’enles apercevant Rodrigue tresaillit: il venait de reconnaître en eux avecépouvante les figures terribles qu’il avait vues peintes dans le palais mysté-rieux de Tolède . Avant d’en venir aux mains, le général sarrasin se mit endevoir d’allumer dans le cœur de ses soldats la flamme de l’enthousiasme:il rendit grâces au Tout-Puissant pour les victoires qu’ils avaient jusque-là remportées, implora son secours dans la grande entreprise où ils allaients’engager, et leur représenta le roi chrétien comme venant en personneleur livrer honteusement ses châteaux, ses villes et sa couronne, et destrésors que l’on ne pouvait compter; et il éveilla chez eux la convoitise desplaisirs que leur réservaient les femmes de l’Andalus, belles, séduisantes etamoureuses comme les houris, avec leurs cols chargés de perles et dejoyaux et leurs corps flexibles enveloppés dans des étoffes précieuses desoie et d’or, et reposant nonchalamment sur des couches moelleuses dansles palais somptueux de leur princes couronnés et de leurs grandsseigneurs.—Don Rodrigue faisait sans doute mener à côté de sa litière soncheval de guerre pour le cas où il fût obligé de se jeter dans la mêlée:quelques historiens arabes rapportent qu’après la bataille on trouva soncoursier tout harnaché avec sa selle d’or incrustée de rubis, enfoncé dansle limon du Guadalete, et tout auprès une sandale ou brodequin du roi,
1 Nous empruntons ces détails à Al-Makkari, cliap. II, liv. IV. Cet auteur en décrivant la litière dans la-quelle était porté don Rodrigue, emploie indistinctement les deux mots dhollo et kubbah pour signifier la par-tie qui lui couvrait la tête et la défendait des rayons du soleil. Si, comme il parait probable, les visigoths etles arabes on pris des romains l’usage de la coupole byzantine, les visigoths dans leur commerce avec les im-périaux, et les arabes par suite de leurs conquêtes en Perse et en Asie mineure, il a fallu nécessairement queles uns et les autres empruntassent avec la chose le nom qui la désigne. Alors du mot tholus latin (Oolcc grec),adopté peut-être sans altération par les visigoths, les arabes auront formé le mot dhollo , en changeant le ten d-, et les espagnols, à l'époque de la formation de leur langue, le mot toldo (pavillon). Tholus est selon Vi-truve le mot technique qui désigne ce que nous appelons coupole depuis l’invasion de l’architecture italienneau xvi° siècle. Ce mot coupole parait être une dérivation du latin cupa et de ses diminutifs cupella et cupulausités par Palladius et Ulpien, et c’est là que les arabes, en changeant selon leur habitude le p en b, ont puemprunter leur mot kubbah, ou al kubbah avec l’article, dont les espagnols ont fait alcoba (alcôve), par synec-doque. Quoique le mot latin cupa signifie proprement barrique ou pile, le bas peuple romain aurait pu s’enservir métaphoriquement pour signifier dans les constructions toute espèce de couverture creuse ou concave.Quelle que soit d’ailleurs la véritable étymologie du mot kubbah, il est certain que les arabes l’emploient d’unemanière générique, aussi bien pour désigner la coupole d’un mihrab que pour nommer le plafond voûté d’unealcôve. Il existe encore en Espagne des maisons et des palais de construction arabe, entre autres l’Alcazar deSéville, où toutes les alcôves sont couvertes avec des voûtes de différentes formes. On conçoit du reste que leroi pût se faire conduire sur le champ de bataille, comme dit fauteur des Lettres pour servir â l’histoire d’Es-pagne, mollement étendu sur une espèce de couche, ou bien sur une couche d’ivoire, comme le rapportela Crhonique générale : car c’était là la coutume des rois goths dans leurs marches.
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