INTRODUCCION. 35
minadas ]por alturas inmediatas desde dondeel enemigo pudiera incomodar al campo, ódescubrir lo que pasaba en él: las cercaníasde un bosque en que podría ocultarse: deun barranco ó valle profundo que le facili-taría marchar á cubierto: de un torrente ca-paz de inundar el campo después de copio-sas lluvias; y de los pantanos, lagunas úotros parages que le harían poco saluda-ble x . Al mismo tiempo procuraban propor-cionarse la inmediación de algún rio ó arro-yo, y la abundancia de leña, forrage &c., conlas demas comodidades que exige un exército.
La elección del parage en que se habiade establecer el campo estaba al cargo delPrefecto de los reales, que cuidaba de sutraza y fortificaciones, y asimismo de surtirde leña , paja &c. á las tropas. Vigilaba so-bre los hospitales, carros y acémilas: cuida-ba de prevenir los útiles necesarios para lostrabajos, y las máquinas de guerra que lle-vaban consigo las legiones, y.zelaba la po-licía del campo. Estas funciones en tiempode la República las exercian los Tribunos,alternando en los encargos.
«es y de las cohortes y centurias en que se subdividian, queera la base de esta disposición , no permitirían que conser-vase siempre el campo la misma forma. . ,
1 Según dice Vitruvio conocían los Romanos la salurbridad del parage en que habían campado, y la buena cali-dad de las yerbas y aguas por medio de las entrañas de losanimales que tomaban en él; y si no estaban sanas, muda-ban luego de puestof -
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