Band 
Tomo I.
JPEG-Download
 

V

política del siglo XIII, se consideró por unos como el motivo y única causa delas desgracias que entonces amenazaban á Castilla; no faltando quien haya re-petido cinco siglos después, con impremeditación aunque con cierto gracejo enel decir, inconveniente para la verdad de las crónicas, que á D. Alfonso le arre-bataba tanto el oir hablar á los muertos en los libros, que no tenia tiempopara dar audiencia á los vivos. (Duchesne, Histor. de España ) (*)

Las desgracias que amenazaban á los últimos anos del reinado de D. Alfon-so, según los prudentes y hombres previsores del siglo XIII, alcanzaron á laencanecida cabeza de aquel, no por su afición al estudio de las ciencias, sinoporque primero, en su época juzgó inoportuna ó tal vez imposible la unidad delos diferentes estados de la península en uno fuerte y poderoso; pretendiendopor consecuencia, como sus antepasados, dividir ó separar de sus reinos ciertosterritorios nuevamente conquistados, donándoselos como patrimonio á sus hijos,pero con diferentes vasallages; pensamiento que en aquel tiempo de recon-quista y engrandecimiento para Castilla, podríamos legitimarle políticamentehoy, registrando la teoría é influencia de los vasallages según las ideas de go-bierno en las edades de los siglos medios; pero no es esta cuestión de nuestraincumbencia: y segundo, por la rebaja de los valores de la moneda, medida queadministrativamente considerada podrá ser un error en todos los tiempos,pero el Rey sobredicho, al adoptarla, siguió ciertos ejemplos de sus antepasa-dos en épocas de gran necesidad, cuyo resultado, por lo menos momentánea-mente, se (lecia que había sido algo favorable para el pais y su administración.

Fundándose en estas dos faltas de gobierno, en la pasión inconveniente porel estudio, y mas que en esto en una minoría combatida por la mayor edad ytoda la bravura de I). Sancho, se levantó la guerra civil contra I). Alfonso,cuando concluía el año 30 de un reinado cumplido de felicidad, pasado el cualprincipió el primero de sus cuitas. (Carta de D. Alfonso á Guzman el Bueno.)

La historia de las guerras civiles asegura que I). Sancho el Bravo, comoresto del respeto que le merecian la grandeza, sabiduría y desgracias de supadre, no consintió que en vida de este se le diese el título de Rey. Esta con-sideración del César que principiaba al que muy pronto murió de penas, se

espresó en la historia política, apasionada en todas las guerras civiles, por unrespeto hácia 1). Alfonso que no podemos creer fuese impuesto por D. Sancho,porque los partidarios y los partidos que vencen en las contiendas civiles, jamásfueron transigentes con los vencidos. Toda la bravura del referido Infante nofué bastante para que dejase de considerar en vida á su padre como Rey; mien-tras que los hombres de los hechos consumados en la historia, al escribir lascrónicas parcial ó imparcialmente, les faltó de un modo ostensible el valor paradenigrar á I). Alfonso como político, como legislador, como literato, como reli-

(') Frases que no son originales del historiador Duchesne, pues las mismas palabras se las dijo el oráculo, según DiógcnesLaercio, 4 Zenon el Estóico , diez y seis siglos antes que viviese nuestro sábio Hoy de Castilla.