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Tomo I.
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ORDENAMIENTOS ET PRÓLOGO

DEL REY

D. ALFONSO EL SABIO. PAILA LOS .1111. LIBROS DE LAS ESTRELLAS DE LA OCIIAUA ESPERA.

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En nombre de Dios amen. Este es el libro de las figuras de las estrellasfixas que son en ell ochauo cielo, que mandó trasladar de caldeo et de am-biguo en lenguage castellano el Rey D. Alfonso, fijo del muy noble Rey DonFernando, et de la noble Rey na Donna Beatryz. et Sennor de Castiella. de To-ledo. de León, de Gallicia. de Seuilla. de Córdoba , de Murcia , de Jahen . etdell Algarbeí et trasladólo por su mandado Yhuda el Coheneso. su alphaquin.et Guillen Arremon Daspa. so clérigo. Et fué fecho en el quarto anno que rey- este Rey sobredicho, que andaua la era de César en mil et doszientoset nouenta et quatro annos.

Et después lo endregó. et lo mandó componer este Rey sobredicho, ettollo las razones que entendió eran soueíanas. et dobladas, et quenon eran en castellano drecho. et puso las otras que entendió queeomplian. et quanto en el lenguage endrecMo él por sise ( l ). Et en losotros saberes ouo por ayuntadores. á maestre Joan de Mesina. et á maestreJoan de Cremona. et á Yhuda el sobredicho, et á Samuelí et esto fue fecho en el

(') Siempre liemos congeturado que en el códice Alfonsí del saber de Astrología habia alguna parte importante para las cien-cias matemáticas y astronómicas, escrita por el Rey mismo. Para hacer patentes los motivos en que fundábamos nuestras conge-turas sobre este punto, de no escaso interés histórico, hemos subrayado é impreso en letra cursiva todas aquellas palabras y fra-ses con las cuales, independientemente de las formas do la cancillería de los gobiernos tanto antiguos como modernos cuandodisponen y mandan, se nota y se puede demostrar fácilmente el verdadero saber astronómico del Rey D. Alfonso, que resalta y sehace bien perceptible en los prólogos é introducciones á los diferentes libros del códice Alfonsi de que nos ocupamos en laactualidad, en cuyos preámbulos dió el Rey en ocasiones definiciones fundamentales, en otras ideas bien definidas y claras delcontenido de los libros, de su ostensión, de su objeto científico, señalando muchas veces las obras que habían de consultarse,y el camino científico que á juicio de D. Alfonso deberían seguir sus físicos, sus médicos, sus clérigos, sus traductores árabesy sus matemáticos y astrónomos para conseguir el resultado tan apetecido por él y tan deseado por los progresos de la cienciaverdadera. De todo lo cual hallaremos muchas y diferentes pruebas en el curso de la presente publicación, al tratar con especia-lidad de los libros de astronomía práctica que siguen á los de las estrellas de la ochava esphera, mientras que en estos últimosdice el Rey que se reservó el trabajo de arreglar el lenguage por sise, y de embellecer, como veremos muy pronto