XXXVI
(leza é impuso penas á los agoreros, sorteros y toda clase de adivinos. (Tit. 23de la Partida 7 . il )
La cabala de los astrónomos toledanos del siglo XIII, y la afición de DonAlfonso el Sabio á combinar los misterios, cálculos é interpretación de la filo-sofía oculta del pueblo hebreo con la astronomía, solo pueden considerarsecomo suposiciones cuyo fundamento debe ser la idea muy generalizada, de ha-berse hallado aquel monarca de Castilla rodeado de una pléyada astronómicade sabios rabinos y de algunos árabes mas ó menos ilustrados para el siglosobredicho. A los primeros, muchos historiadores se han complacido en supo-ner que, como todos los rabinos, admitirían y sustentarían como divina la tra-dición oral de las ciencias humanas (cábala), que el pueblo hebreo creia haberrecibido en el monte Sinaí al mismo tiempo que llegó á manos de Moisés laley escrita; cuya tradición constituía las doctrinas místicas, comprendiéndoseen ellas la ciencia de los astros, la cual había pasado después de muerto Moi-sés á los profetas, á los Reyes mas queridos de Dios , y con especialidad á lossábios ocupados en la práctica y en el misticismo contemplativo de las cienciasfilosóficas, interpretadas rectamente por el pueblo hebreo .
Pero las suposiciones anteriores, tanto las que se refieren al origen divinode los conocimientos rabínicos como las (pie tienen ó pudieran hacer relacióná D. Alfonso y á sus astrónomos de Toledo , las juzgamos por nuestra parte in-sostenibles aunque de ellas, si I). Alfonso fué cabalista, hubiera de resultar quecomo Rey había sido uno de los mas queridos de Dios y mas noble de la tierra, ysus sábios aún mucho mas grandes por ser poseedores de la famosa tradiciónoral del Sinaí aplicada á la astronomía; y las juzgamos como suposicionesinsostenibles, teniendo en cuenta además los códices Alfonsíes, y recordandoque en la época y tiempo de D. Alfonso, si ílorecieron en Toledo algunos astró-nomos árabes y judíos, como parte de la pléyada astronómica del siglo XIII,de (pie arriba se hace mérito, también pertenecieron á ella escritores cristianosde Castilla é Italia , cuyos nombres hemos consignado en otro lugar, de cuyoslibros se tratará mas adelante, y á los cuales, por su verdadera creencia, lesestaban prohibidos los cálculos astronómicos fundados en la aritmética, tantrascendente como incomprensible, de los cabalistas.
Considerando la cuestión de (pie tratamos como histórica, no lia faltado,según se lleva espuesto, quien simplificase, alterase y modificase en estos últi-mos años las palabras que debió decir 1). Alfonso ante la idea de que la octavaesfera de los cielos girase en una cierta duración de tiempo al rededor delpolo del Ecuador , y en otra girase la misma esfera al rededor del polo de laeclíptica.
Esta repugnancia científica, como fundamento de una opinión altiva enD. Alfonso de Castilla, á nuestro juicio se ha ideado á posteriori, juzgando lainteligencia de aquel, no por su ciencia en la edad en que vivió, sino porlo que no supo, é idearon Copérnico y Galileo algunas centurias después.