XLVI
Astrología judiciaria; y con los libros de un astrolabio que se cree sean de Mes -sala; concluyendo Delambre por decir: «pero en dichos códices no existe tra-»tado alguno ni noticia de la Sciphee (azafeha), astrolabio universal de Azar-»quiel.»
Las tablas Toledanas, que según algunas indicaciones las han creido unoscalculadas por Azarquiel , según otros fueron las mismas de Albatenio, ligera-mente modificadas; añadiendo Delambre que tal vez no fueran del todo inúti-les para los trabajos astronómicos de D. Alfonso de Castilla, y para los sabiosde este último Rey, los cuales procuraron hacer que las tablas de Azarquiel tu-vieran mas exactitud en las Alfonsíes; concluyendo Delambre su juicio críticode Azarquiel con las siguientes palabras.
«El discurso preliminar de las tablas Toledanas, que se atribuyen á Azar-»quicl, es muy breve, y contiene tan solo algunas nociones superficiales de»poco valer; en cambio lo que allí se halla de notable es una regla para lia-»llar la hora por medio de la altura del Sol; pero esta regla se halla espuesta»ó interpretada y traducida (en los códices de las bibliotecas de París ) de unaamanera muy oscura;» siguiéndose en la historia de la astronomía de la edadmedia, escrita por Delambre , la copia en latin de la regla referida.
Como se notará fácilmente, los juicios críticos sobre los conocimientos as-tronómicos de Abuiz-hac-Zarquiel, y por consecuencia de la escuela quenosotros llamamos Arabe -Toledana del siglo XI, y con especialidad todo lo quese pudiera decir de la influencia de aquella en los progresos que ulterior-mente haya tenido la astronomía, no están muy fundados los primeros, ni lasegunda se puede determinar de una manera segura por los entusiastas dichosde Aben-Ezra, por las pocas noticias recojidas por Snelio y Ricciolo; tampocopor las indicaciones dudosas y conjeturas, por muy fundadas que aparezcaná veces, de Bailly y Delambre , sobre unas tablas astronómicas que no se hapodido demostrar con evidencia hayan sido calculadas y escritas en árabepor el sábio Azarquiel , astrolomiano de los Reyes Almemun de Toledo yAlmuk-Tamid-Aben-á-Bed de Sevilla, para quienes inventó, y en honra delos cuales escribió los libros de los instrumentos astronómicos, denominadosla Almemonia en honor del primero, y la Alhabedia para ilustrar y glori-ficar el nombre de su segundo, señor de la ciudad de Sevilla ; según lo espresóasí el Rey 1 ). Alfonso de Castilla en el prólogo escrito por el mismo paraservir de preámbulo á la traducción, arreglo, ilustración en romance caste-llano de los libros antiguos de las láminas y de la azafeha que hizo Azarquiel ,cuya traducción la verificó por primera vez «Maestre Fernando de Toledo»por mandado del muy noble Rey 1 ). Alfonso , fijo del muy noble Rey D. Fer-»nando et de la Reina Donna Beatriz, et señor de Castilla, etc., en el anno cuar-»to (1256) que él reinó» (como se dijo en otro lugar).
Si las indicaciones de Bailly y Delambre referentes á las ciencias y cono-cimientos astronómicos de Azarquiel no nos han parecido suficientes, tales