Band 
Tomo I.
JPEG-Download
 

L

(lando siempre las opiniones tan fundadas como filosóficas de DAlambor!,Bailly, La-Caille y Delambre (pie se apuntaron al comenzar las presentes con-sideraciones generales, referentes á la importancia é interés que tiene paralas ciencias de la actualidad el conocimiento y publicación de las obras as-tronómicas de la antigüedad, especialmente si existen completas ó con lasmenores alteraciones posibles.

No repetiremos en este lugar ninguno de los diferentes dichos y muy diver-sas opiniones que la política y la literatura tienen consignadas en sus analescon relación á D. Alfonso de Castilla considerado como astrónomo, pues deesta cuestión nos liemos ocupado en otro lugar; sin embargo de que algunode aquellos dichos, y el análisis de unas tablas astronómicas impresas y reim-presas diversas veces en el primer siglo de la imprenta con el nombre deD. Alfonso Rey de Castilla, son todos los documentos científicos por cuyo me-dio, á falta de otros, se han juzgado por la historia científica y no políticade los siglos XVIII y XIX los conocimientos que fueron propios de la escuelaAlfonsí-castellana de la edad inedia.

Dejando pues á un lado las opiniones políticas de nuestras crónicas comoarriba se indica, las Tablas astronómicas, dichas Alfonsí es, se imprimieronen latín por primera vez en 1483, á las cuales se siguieron las ediciones ita-lianas de 1487, 1488, 1492 y 1517, precediéndolas para ilustrarlas los cánonesque se dice escribieron con tal objeto Juan de Sajonia en 1331, y otros queescribió en 1474 Alonso de Córdoba, redactando las tablas de la Reina DoñaIsabel la Católica, La opinión de Weidler y Bailly sobre aquel trabajo adicio-nal, con el (pie se pretendió ilustrar las primeras ediciones de las Tablas Alfon-síes, emprendido por el astrónomo de Sajonia, está espresada en muy pocaspalabras, pero muy significativas para el positivismo actual de las ciencias,diciéndose de los manuscritos y obras conocidas de aquel astrónomo del si-glo XIV, casi contemporáneo del Rey D. Alfonso, entre las cuales se debieronhallar sus cánones astronómicos, mais infectes de Verreur commune (laastrología) á tous ces siéeles.

La edición de las tablas Alfonsíes de 1517 fué seguida de otra en 1524, (pie(Táurico había anotado cuidadosamente; pero para apreciar el mérito de lasnotas de las tablas Alfonsíes de 1524, según dice Delambre, basta leer el pre-facio á dicha obra que escribió (Táurico en elogio de la antigua astrología; queen esta parte se halló en el mismo caso (pie Juan de Sajonia, cuando aseguraque para arreglar, ilustrar y anotar las tablas Alfonsíes Gaurico, il y travail-la sept jours. Las ediciones de las Tablas Alfonsíes de 1545 y 1553 fueronverificadas por Pascual Hamel, profesor del colegio Real de Francia, bajo unepígrafe que Delambre, y con razón, llama de estilo escesivamente fastuoso.Este título, por lo (pie hace á nuestro interés del momento, es el de: DiviAlphonsi Romanormn et Hispaniarum regis, Astronómica ? Tabules,in propriam integritatem restitutee.