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Tomo I.
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LXXXII

ferimos en este lugar: prueba que se halla escrita en forma de notas en Madrid el 18 de junio de 1684, y que se debe juzgar bien triste para I). Alfonso, atendien-do á la inmensidad de las cantidades que se dice gastó en la redacción de suscódices, y para los sabios astrónomos que le ayudaron con sus estudios. Estasnotas del siglo XVII se leen en un trozo incompleto del códice Alfonsí de lasestrellas y constelaciones, cuyas vitelas, magnificencia de ornamentación, minia-turas y gusto de su época son admirables, conservándose hoy en la BibliotecaNacional de Madrid .

Las notas á que se hace referencia son anónimas, pero de fecha y tintadel siglo arriba citado, y dicen lo siguiente: «1. a , 192 reales que he dado por«este códice en cuatro doblones de a dos escudos de oro, en Madrid á 18 de«junio de 1684. 2. a Si esta obra estuviese entera se estimaría en cien doblo-»nes; parece original: no tienen precio las láminas por su gran ajustamiento«y hermosura, y no se ha impreso, aunque es obra Real compuesta y manda-»da hacer por el Rey D. Alfonso el Sabio, y es distinta de sus Tablas astronó-«micas.» ¡¡¡En ciento noventa y dos reales se vendió en Madrid en 1684 unaparte del rari nantes in gurgite vasto de la inteligencia astronómica delRey 1). Alfonso, y de los sabios toledanos, italianos, gascones y franceses suscontemporáneos, que en el siglo XIII, con otros muchos astrónomos hebreosy árabes de diferentes lugares de la tierra, concurrieron con su saber á laformación de la enciclopedia astronómica de aquella centuria y de toda laedad media!!! Muchas son las consideraciones que se pueden presentar en estelugar con motivo de las notas que preceden; pero no lo haremos, pues aun-que las consecuencias tuvieran cierta gravedad literaria y científica para losque guardaron ignorados y despreciados los códices Alfonsíes en la centuriadecimaséptima, nunca, cualesquiera fuesen las consecuencias, se podría llegar,como dice Librí , á tener razones suficientes para cortar ó mutilar, de la his-toria científica de la Europa actual, la de nuestro pais en tiempo alguno dela duración de los siglos conocidos. Tales fueron las noticias que nos ha legadoel siglo XVII de los códices y obras astronómicas del Rey 1). Alfonso. En lacenturia siguiente, mientras una parte de la ilustración de Europa aplicaba todasu actividad en enriquecer las ciencias físicas y matemáticas en todos susramos con nuevos estudios y descubrimientos, otra creyó llegado el momentooportuno, y sostuvo la opinión de ser necesario en aquella época el enlazarhasta donde se pudiera las ciencias antiguas con las que se llamaban moder-nas, buscando los medios de conseguirlo allí donde existiesen. Esta segundatendencia de los trabajos científico-históricos y literarios del siglo XVIII, die-ron motivo para que ciertos escritores españoles de la misma edad volvieran ádar noticias de los códices Alfonsíes, que si fueron rari nantes en las soledadescientíficas de su época, lo fueron también en medio de la inmensidad llena yapor la imprenta, y por la inteligencia aplicada al estudio de las ciencias, en lostiempos de Bayer, Casiri, el P. Sarmiento, D. Nicolás Antonio, el Abate An-