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MARIE STUART.
était frappé 1 . Cependant il avait été un moment surle point de se déclarer en faveur des comtes deNorthumbcrland et de Westmoreland, lorsqu’il avaitappris l’insurrection catholique du nord de l’Angle-terre. De Cordoue, où il tenait les cortès de Castille,il leur avait dépêché un gentilhomme de confiance,George Quempe, avec des lettres encourageantes etdes promesses de prompt secours que le duc d’Albeavait l’ordre de leur envoyer s’ils tenaient la cam-pagne 2 . Leur rapide défaite l’avait empêché de
hecho tan excesivos gastos en allanar lo de aqui, en los so-corros que ha hecho al rey cristianissimo y al emperador, ylos que agora hace en pacificar lo de granada, que con ha-verse sacado aqui lo que ha sacado, se halla Su Magestad sinun real, y me cuestan las banderas de gente que agora li-cencio 800,000 ducados y a los que tengo en Francia debomas de 200,000. No embargante todo lo dicho, he dadoquenta a Su Magestad. » Il ajoutait : « No veo en las cosasdel norte sobre que hacer fundamento, ni el de Norfolc hizomas de descubrir su voluntad y venirse a meter en la prisiondonde queda agora mas estrecho que antes. » Le duc d’Albeà don Juan de Zuniga, Bruxelles, 5 déc. 1569. Ms. Siman-cas, Neg. de Roma, leg. 913.
1 En avril 1569 Philippe II avait refusé de faire la guerreà Elisabeth. Il avait écrit au cardinal de Guise : « Que demanera ninguna se déclarasse la guerra, y que le conveniaaquietar de todo punto sus estados, y rematar la Victoriaque acababa de consequir contra sus rebeldes, limitando susoficios en favor de Maria de Escocia â solicitar de Isabel portodos medios su libertad, que era lo mismo que hacia. »Don Tomas Gonzalez, Apuntamientos , etc., p. 90.
2 « Estando Felipe segundo en Cordoba... en vista de las