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Tomo primero.
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Discurso QuartS: PF

y el Candor gimiendo. Respondo lo prinierS; que todo»esso mas es voz de la envidia, que observación de la ex->períencia. Confieíso que se oyen ellas quexas a cadapaño. Pero quien las articula > No los que ocupan lospuestos , pues no hablarían contra si proprios, Tampoco,los virtuosos desatendidos , pues estos no andan fatigan-ido al Mundo con quexidos , ni mordiendo en la famaá los poderosos , ni haciéndose á si proprios la merced deser ellos solos los beneméritos. Pues quienes ? Solo los in-íhábiles , y malos , que fe ven despreciados. Aquellos;que yá por fu ineptitud , ya por sil mal proceder» se haicen indignos de toda atención »aquellos acusan la ¡niqut-idad de la fortuna. Y como Ion tantos , y todos mal acón-:didonados, hacen tanto ruido con fus quexas , que las vo-ces que salen de su dañado pecho, parecen clamores de to^do el Mundo. Añádese á esto,que como ningún hombre,-que llega a lograr algún poder, puede hacer bien á todoslos que mira en fortuna inferior, sino a pocos : todosaquellos á quienes no alcanza fu beneficencia , consideranInjusta la distributiva : parecidos álos Cafres , que soloadoran á Dios, quando les dá buen tiempo, y fe irritancontra él, quando les falta. Los mismos favorecidos, por-que no lo fon tanto como quisieran, suelen estar quexo-5 os. Lo que yo por mi experiencia puedo affegujrar , es;que haviendo tratado á algunos de estos , que fueron ar-tisices de fu fortuna, los experimente, sin comparación^mejores que los pintaba la opinión común.

28 Respondo lo segundo » que aun quando suesteVerdad , que son pocos los virtuosos afortunados, nadafe prueba de ha! contra lo que llevamos dicho. Si fon pocoslos que por el camino de la virtud hacen fortuna, depen-derá de que fon pocos los que buscan la fortuna, por esteCamino. Cómo han de llegar muchos al termino , sien-ido pocos los que fe ponen ala carrera? De los verdade-ros virtuosos, ó Santos, es cierto que ninguno solicitaascensos. Estos fon como los Astros , que ninguno preten-de subir de aquella esfera ¿ en que Dios le pone, á otra su-pe-,