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res, siempre vs la sumÜsion defendida de eslíe riesgo. Ha-viéndole negado Dionysio , Tyrano de Sicilia, una deman-da a Aristoppo de Cyrene , se postró este á sus pies , y con-siguió lo que pretendía. Reprehendieron algunos aquella ac-ción , como indigna de la gravedad de un Philosofo. A querespondió Aristoppo: el que quisiere ser oído de Dionysio,ha de poner la boca á sus pies , porque tienen en ellos lasíorejas. El dicho es gracioso ; la sumission no se si fueexcessiva.
2 6 Usando de dichas precauciones , vuelvo á as-'segurar, que ascenderá el Político recto á mucho masalto grado en la estimación de el poderoso , que el pe-renne contemplativo. En llegando á persuadir de su can-dor , á quien ya comprehendió su habilidad , está segu-ro. Tai vez por su integridad padecerá algún desvio : yal mismo tiempo estura gozando la confianza, Como lesucedió al Duque de Alva con Phelipe II. quando 1c en-vió a la Conquista de Portugal, que le hizo el Rey de-fayre de no admitir su visita , y al mismo tiempo le esta-ba fiando una empresta de tanta monta. Al contrario eladulador . aunque tyi la conversación , y trato comúnserá siempre gracioso, no por esto , si el superior es algoadvertido , le entrará muy adentro. Son muchos los queufan de los aduladores , como los sebricantes de la agua,quando les es nociva , que fe enjuagan con ella , pero no latragan. Generalmente hablando (y esta para mi es conclu-sión infalible) en igualdad de talentos , el hombre de bien,cándido , leal , agradecido , amante de la equidad,y justicia, hará mayor fortuna , y mas segura , que elque estuviere desnudo de estas qualistados , ó tuviere lasopuestas,
K. VIII.
2 7 TDEr° sqm me atraviestan por objeción laX experiencia común. No se ve otra cofaen el Mundo , sino. perversos exaltados , y virtuososabatidos; la lisonja , y el engaño dominando ; la verdad.
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