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tancas opiniones, como en todo lo demás, pues ünoScelebran la practica de un Autor, .y otros de otro ) resta,-:-el arduifsimo negocio de saber , quando , y como se hade fiar á la doctrina de estos pocos Tratados útiles, yquando no » supuesto que no puede fiarse enteramente deellos.
io El mismo Autor dio á luz el año de 16. un Pro-*yecto de reforma de la Medicina , donde largamente mués-rra la imperfección grande , conque oy postee el Mundoeste Arte ; y exponiendo las causas , cuenta entre ellasla inutilidad de los libros Médicos , aun con mas fuer-te expression que la antecedente , pues dice assi: Los Tra -fados , que fe han escrito tocante d este Arte , están¡¡enos de obscuridad , de incertidumbres , y de falsedades;Y no omitiré lo que antes havia propalado de el estadopresente de la Medicina en Francia , porque conduce mu-cho para nuestro desengaño; Aunque no hay ( dice ) Paísalguno ¿donde no fea menester hacer nuevos establecimien-tos , para perficionar la Medicina , esta reforma es masnecejfarta en Francia , que en otras partes ; porque en nin-igun Pais hay tanto desorden en la praéíica de la Medicina ¿como en Francia. A vista de esto, es bien irrisible la can-;didéz de los Españoles, que en viendo acá un Medico Fran-cés , de los que allá tienen mediana reputación , piensanque han logrado un hombre capaz de revocar las Almas de;el otro Mundo.
ir Novísimamente nuestro ingeniosissimo Espa-íñol Don Martin Martínez en sus dos Tomos de Me-dicina Sceptíca , doctiísimamente dio á conocer al Mun-jdo la incertidumbre de la Medicina : donde impugnan-do muchas máximas muy establecidas entre los Profes-sores , si fus argumentos no fon siempre concluyentes,para convencerlas de falsas, lo fon por lo menos , paradexarlas en el grado de dudosas, y á veces de arriesga-das. .
i z Finalmente, es cofa tan coman en los Médicos demayor estudio , y habilidad , confestar la debilidad de sijiflirte para expugnadlas enfermedades^como en los mas in-
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