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Tomo primero.
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DiscdkSoQjjíntoj YzTrt

los libros. Están oy dividos los ProfeííoreS CrtHíppocratí-:eos , Galénicos , Chymicos , y Experimentales puros: por-<que los Paracelsistas , y Heimoncianos casi de el todo fe;acabaron: y segun esta diferencia declasses , siguen tamabien en la curación diferentes rumbos : porque decir ( co-<mo algunos pretenden) que los Médicos que siguen syste-:ma diverso, convienen en la practica» es trampa manifiesta;Vease á Etumlero (Jnfiit. Medie.part. z. cap. 2.) dondedice : Prout bypotbeses Medicorum , sen judicia variantettiam varias medendi metbodus : alia nempé efi Galénica ,Paracel/ica, Poteriana&c. En los libros de los que siguíesron diferentes l'ystemas , fe nota un grande encuentro enlos preceptos prácticos. Y no es menester mas que abriráJuan Goleo , para ver , que después de exponer el juicio docada enfermedad , segun syste mas distintos, propone arre^glada á cada systema diferente cura.

2 5 No solo se oponen en la curación los Médicos,quesiguen systema diverso ; mas cambien los que siguen unomismo. Como se ve en España , donde casi todos los Me^di eos fon Galénicos ; y raidísima ver convienen en la cura-*cion dos , 6 tres, si los consultan separados : de donde fepuede inferir, que en la conformidad que muestran despuésde la concurrencia, no influye tanto el dictamen, como lapolítica. Y aun no para aquí. No solo se advierte esta opo-¡sicion entre los fequaces de el mismo systema ; mas aun eintre los que fe goviernan enteramente por el mismo Autor;La Practica de Lazaro Riberio, es la absoluta norma de losMédicos ordinarios, los quales, si leen otros Autores,ufande ellos , no para curar, sino para hablar. Y con todo, fre-iquentiseimamente están discordes , como todo el Mundove : pues si el enfermo consulta á un Medico , le dice unacosa; y si á otro , otra. Uno pone los ojos en un preceptode Riberio ,y otro en otro : y aun uno mismo le entiendede diferente manera , como yo he visto mas de una vez. Ef-tte acusa la plethora,y ordena sangría; aquel la cacochimia^receta purga. Y si llega un tercero, suele hallar contraluzdicado eq ja falta de fuerzas uno, y otro remedio»