Medicina.
§. VI.
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\p i priméro que se ofrece a la consideraciónr. es la sangría : remedio , que si Creemos á Pli,hio , y á Solíno, aprehendieron los hombres de el Hippo-:potamo , bruto amphibio; el qual , quando fe siente muygrueíso , moviéndose sobre las puntas mas agudas de lascasias quebrantadas, fe laca sangre de pies» y piernas,y des-pués con lodo fe cierra las cicatrices; bien que por Gesnero*no puede sacarse en limpio qué animales Cite , ni aun si le;hay en el Mundo.
zo Hippocratesfué el primero que autorizo la saü¿gria. Después Galeno la pufo en mayor crédito , dandomucho mayor extensión á fu ufo : y á Galeno siguieronunánimes quantos Médicos le succedieron, hasta Paracel-so, cuya oposición no estorvó que reynasse después , yreyne ahora ( aunque con mucha diversidad en quanto aluso ) este remedio. Ha tenido no obstante grandes contraedictores , que generalmente , y casi sin excepción alguna,lereprobaron. Entre los antiguos fe cuentan Chrysippo, Arif-togenes , Erasistrato , y 8traton : Y dexandoa otros, creoque también fe debe contar Asclepiades. De los siglos pró-ximos, ParacelsojHelmoncio »Pedro Severino, Crollio, elQuercetano,Poterio,Fabro, Crusio , Tozzi, y otros mu-jchos hombres insignes.
31 Ahora, siguiendo las reglas comunes, no fe puedenegar »que tantos hombres, y tan grandes hacen opiniónprobable : y como ellos no solo condenaron la sangríapor inútil, mas también por nociva, fe sigue , que es pro-;bable , que la sangría siempre es dañosa. Conque esteriesgo se lleva qualquiera que se sangre. Y aunque se mediga, que aquella opinión es de pequeña probabilidad,respecto de la mucha mayor , que tiene la opuesta , nome importa : Lo uno , porque falsa sunt probabi-liora veris : Lo otro, porque aunque el riesgo , que tienela sangría, como fundado en esta probabilidad corta, hastaahora sea pequeño , ya le iremos abultando de modo, que
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