Discurso Quinto. ijp
hacer gastar álos enfermos íu caudal en*lo que no les hade aprovechar ., y quedará obligado á la restitución sin du-da , y sin que le aproveche decir,,que los.qnfermoslo quie-ren afsi: pues ciertamente los enfermos no quieren gastaren lo que el Medico sabe que no les ha de servir : y como¿1 esté constante en desengañarlos de la inutilidad de eímedicamento, bien cierto es , que no darán por él unquarto.
§. X.
5 A T'X Espues que íhe señalado tantos capítulos,I JF que concurren á hacer incierta la Medi-na , veo que me dirán algunos : Pues qué han hecho laExperiencia , y la Observación de tantos Siglos, que nohan desengañado de lo que daña , y de lo que aprovecha?Pero á esto tengo respondido con lo que dixe arriba de lafalibilidad de la experiencia: A que añado, que las Obser-vaciones , que fe hallan recogidas en algunos Autores, tanlexos están de desengañar, que engañan mas , porque fontan defectuosas, que ni merecen el nombre de Observa-ciones a yá porque muchas íc fundan sobre una experien-cia sola , en que por infinitos capítulos cabe falencia: yáporque tal vez la insinceridad de el Medico ostenta utisuceíso,en que probó bieniel remedio, y calla dos,cn:queprobó mal: yá porque no fe señalan exactamente las cir-cunstancias , siendo muchissimas las que pueden «concur-rir, para que dentro de la misma especie de enfermedad,e;lmismo remedio una vez aproveche , y otra dañe : ya por-que en el caso que señala la Observación , se aplicaron di-ferentes remedios inconexos, y no es fácil saber á qualse debe la cura , aunque el Medico quiere atribuirlo alque es de fu invención , ü de su carinó , y á! concurrensuccessivamente diferentes Médicos , cada uno atribuyela salud al que él decretó ,, aunque la mejoría no se lo-graste entonces, sino mucho después , lo qual bien podríasuceder: yá porque las mas enfermedadeí», cuya curasepropone en las Observaciones, fon curables por la Natura-
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