M E R T C f N ü;
deza sola , y de hecho cada dia se vén curar sin remedio aUguno : y assi no puede saber el Medico si á él, 6 á la Na-turaleza se le debe la mejoría.
6o Todo el Mundo tiene presentes las Observacionesdé Riberio , que no fon las que corren con menos aplauso.
Y subiendo el numero á quatro centenares, apenas fe ha-llará una »que no sea defectuosa por alguno de los ex preña-dos capítulos. Es cofa graciosa verle jactar á este Ancor de¡que curo una cólica biliosa (Cent.^.observ.j¿.) con quatrosangrías , y quatro purgas, entreveradas con ayudas,emo-lientes, anodinos, y otros remedios; en que necesariamen-te fe havian de consumir muchos dias ; quando fe terminaen menos tiempo , por lo común , esta enfermedad entre-gada ¿la Naturaleza , 6 manejada Con mucho menos medí*ciña. Es muy creíble , que en aquel cafo mejoraría maspresto el enfermo, si no le hirviera gastado tanto las fuerzasla fiereza de el Medico. Quanras veces , haviendose inter-polado varios remedios , atribuye la victoria , no mas queporque quiere , á fu agua Theriacal,ó á otro medicamentode fu invención ! Es mucho lo que podía decir de la inuti-lidad de estas Observaciones ,que solo por el nombre fontales. El hacer Observaciones fructuosas pide gran sabidu-ría , gran perspicacia ,y gran sinceridad , y estas prendasjuntas no se hallan á cada pasto, Es verdad , que entre losAutores Modernos , algunos han trabajado en esta materiacon mucho mayor cuidado,y discreción, que los Antiguos:y si Los demás que van succediendo los fueren imitando,puede esperar muchos adelantamientos la Medicina, quehasta ahora está muy imperfecta.
z. XI.
6i sé si será muy grato á ios Médicos este
desengaño, que doy al publico de la in«certidumbre de la Medicina. A lo que puedo discurrir , dealgunos desde luego me puedo promecer el enojo. Supongodeclarados contra mi á los de corto estudio , y aun maslimitado entendimiento : porque estos juzgan que tienen,
un