Discurso Sexto. > iji
ttltssímo reciba en ella olor diferente de el que tienen to-das las demás, Esta prueba bastaba para convencer la di-versidad de temperamentos en todos los hombres : Puessin diversidad de temperamentos no puede havec diversi-dad en los efluvios.
ii.
7 i TVTO solo la variedad de los temperamentos de
los hombres imposibilita saber, qué alunen-to es proporcionado a cada uno; mas también la variedadque hay en los manjares dentro de la misma especie.Todovino de uvas,pongo por exemplo, es de una especie. Contodo,un vino es dulce,otro acedo,otro acerbo. Uno tieneun olor, otro huele de otro modo. Uno es mas tenue,otromas crastb. Lo mismo sucede en ¡as carnes , lo mismo enlos frutos de todas las plantas; aunque no en todos fe per-cibe tanto la variedad , por la imperfección de nuestrossentidos. Por esto puede suceder , y sucede á cada palio,queá un-mismo individuo un vino le sea provechoso, yotro nocivo : que le preste buen nutrimento el carnero nu-trido con tales yervas, y nutrido con otras, malo.
8 Añádese á esto, ( y es también de mucha conside-ración ) que un mismo alimentó , sin distinción , y desse-mejanza alguna , puede ser , respecto de el mismo indivi-duo, provechoso en un tiempo , nocivo en otro, ya por ladiferente estación de el año , yá por la diferente temperiede el ambiente , yá por la diversa región qne habita , yápor la diversidad de edad. En sin , qualquiera mudanzaque acaezca en el cuerpo ( y son insinitas las que ocurren,como cambien las causas que las ocasionan ) precisará ávariar mas , ó menos el alimento : yá en quanto ala cali-dad, yá en quanto á la cantidad. Todas estas razones ad-virtió el grande Hippocrates en el ¡ib. j .de Dista: donde,aunque únicamente habla de la imposibilidad de cora-mensurar la cantidad de el alimento ala cantidad de elcxercicio , las razones prueban absolutamente, que es ¡m-
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