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Tomo primero.
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Discurso Sextcí.

V.

>P T7N quanto á mudar, 6 no mudar de comida, y;jj bebida, no apruebo uno , ni otro extremo,-que entrambos tienen fus defensores. La regla de Celso,que es acostumbrarse á comer de todo loque el Pueblocomunmente come : Nullum cibi genus fugere , quo Popu-las utatur , (lib. 1. cap.i.) me parece muy buena para to^dos aquellos, que no tienen ya muy radicado el habitoopuesto. Es una parte substancial de la buena educación;en que se falta mucho entre la gente acomodada , hacer klos niños comer de todo , de quando en quando : porquesi después, 6 por decadencia en la fortuna , o por la eltc-acion de estado , ó por mudanza de País, ó por otro acci-dente , fe vén precisados á ufar de otros alimentos deaquellos , con que fueron criados, no padezcan la altera-icion, que ocasiona tanta novedad. En los ancianos es pe^ligroso variar el alimento , de que han usado toda la vida;aunque la mudanza se haga á pasto muy lento. En la me-diana edad varíese, siempre que el alimento de común usosengendra hastío , y tal vez también , aunque no haya estacircunstancia, por evitar los inconvenientes, que trahe elatarse escrupulosamente á una especie de alimento.

20 No tiene mucho inconveniente , y acaso ningu-no , en temperamentos de alguna resistencia, el ufar uua,uorra vez de comida , ó bebida de calidades sobresalien-tes , ó gusto alto .corno luego , ó poco después fe corrijaeste extremo con el opuesto : pongo por cafo , comer, 6beber cofas muy calientes, como en el pasto immediato feufe de cofas frescas; ó al contrario. La misma Naturalezapedirá hacerlo assi con la voz de el apetito : como sucedeen el que se calienta alguna vez demasiado con el vino deparce de noche , que apetece agua fría por la mañana : y elque fuera de su costumbre se llena de frutas , ó ensaladascrudas, no pallan muchas horas, que apetece vino gene--roso, y cosas calientes.

§.VI.