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Tomo primero.
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Discurso Sexto*

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'dos muchos Médicos, considerándole gran fomentador decacharros , y fluxiones ; pero yo he visto muchissimos ha-llarse muy bien durmiendo una hora, 6 mas , poco des-pués de la comida. Esta es la practica común de los Re-ligiosos ; y no por dio fon mas incomodados que los Se-glares. Varias veces que he viajado por el Estío , siemprehe madrugado mucho , con el motivo de huir de los calo-res , con que me era preciso alargar hasta dos , y tres ho-ras el sueño meridiano , para suplítla falca del Nocturno;y no por esto sentí daño alguno. Opondrán me acaso mu-chos la experiencia que tienen , de que quando duermendemasiado.la siesta , sienten después la cabeza muy grava-da. Respondo , que en el juicio que se hace de esta expe-riencia ( assimismo como en el de otras muchas ) fe come-te el error de tomar por causa lo que es efecto, y por efectolo que es causa. No nace entonces la pesadez de la cabezadel sueño prolixo; antes el sueño prolixo nace de la pesadezde la cabeza. La mucha carga de vapores influye un sueñotenaz ; y después del sueño, continúa la pesadez , de que lacabeza se vá desembarazando poco a poco, mediante la flu-xión. Ser esto assi, fe prueba. Lo primero , porque quan-do fe duerme mucho la siesta , para suplir el defecto de sue-ño de la noche antecedente , no se siente después essa pesa-dez ; y si d sueño por razón de la hora ocasionara essa inco-modidad , también en este caso se padeciera. Lo segundo;porque siempre que hay gran inclinación á dormir larga-mente la siesta, aunque no le condescienda con ella, fe pade-ce del mismo modo pesadez de cabeza todo el resto del dia,como yo mil veces he experimentado : luego no es el sueñoquien causa la pesadez ; antes la peladez es la que causa elsueño.

§. IX,

Zi I . S L ambiente que respiramos , ü País en quei * vivimos , tiene gran influxo en la conser-vación, ó detrimento de la salud. También en esta partese debe el conocimiento a la experiencia : porque las re-

Tom.l,