i ¿4 Régimen para conservar la Salbi>;monia, que en ti estado natural hay entre la necessidad déla naturaleza , y la voz de el apetito. En tal cafo debentener muy tirante la rienda á fu destemplanza » reducienndofe á padecer hambre ,y sed formalmente : que no dura-rá mucho tiempo este trabajo , pues fe llegarán á consumircon la inedia, y con la sed los mismos humores que irritanel apetito.
28 En quanto á la división de los manjares entrecomida , y cena , hay división también entre los Médicos.Unos pretenden que fea mas larga la comida , que la ce-na : otros al contrario. Unos ,‘y otros alegan fus razo-nes. La primera opinión está mas valida en el ufo común.Lo que rengo por mas seguro es , que cada uno observecomo leva mejor , y siga este methodo. En fin , recomen-,damos siempre como capital, y principalifsimar, afsi parala calidad , como para la cantidad de comida , y bebida,'la regla de la experiencia , la qual hunca fe ha de perdesde vista.
§. XIII.
29 T O que hemos dicho en qtianto á comida,i ¡ y bebida , fe debe encender de todas las
demás cofas, que componen el régimen de vida , sueño,exercicio, habitación, &c. En todo es error obedecer,el dictamen del Medico contra la experiencia propria.El exercicio debe ser moderado ; pero esta moderaciónha de ser respectivaá las fuerzas, y al alimento. Quandofe exceda en la comida , á proporción fe ha de exce-der en el exercicio. Al que por fus ocupaciones , 6 fuprofefsion, pocas veces, ó por poco tiempo puede exer-c i carie , juzgo convenirle exercicio algo violento : por-que el exceífo en la intensión , supla el defecto en la ex-tensión. '
30 En el sueño apenas cabe error por excessó¿ En-tregada la Naturaleza al descanso , por si sola prescribeel tiempo , ola cantidad proporcionada al temperamen-to de cada uno. Contra el sueno meridiano están declara-dos