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K. VIII.
24 A Bandonando , pues, este argumentó , hufcrire laprompta destrucción de esta granmaquina por opuesto rumbo. Supongo la perpetuidadde el movimiento , y pretendo , que este movimientomismo, que conduxo á perfección la obra, ha de acelerasla ruina.
27 Consideremos para esto formado nuestro Turwbillón (lo mismo será de todos los demás ) con los tresElementos , en que está distribuida la malla de la materia.Es claro , que para la conservación del Turbillon en elestado presente, es menester que se mantenga en ciertaproporción la cantidad de los tres Elementos. Porque sila materia sutil se sueste aumentando cada vez mas, y¡mas , el cuerpo Solar llegaría á tal tamaño , que abrasaríael globo Terráqueo con fu Atmosphera, y aun desharíatoda la materia globulosa con su violento impulso. Puesesto es lo que afirmo , que no puede menos de suceder: ylo demuestro de este modo. Aísi la materia sutil, que estarecogida en el cuerpo Solar, como la que está esparci-ida, ocupando los vacíos de los otros dos Elementos*continuamente con fu rapidissimo movimiento está ra-yendo las partículas de los otros, y aun concutiendolinas con otras, de modo , que en tan continua colisión;no puede menos de formarse á cada momento granporción de materia sutil de las fracturas , y ramentos te-nuissimos de las partículas de el segundo , y tercer Ele-mento , como al principio se hizo de toda la malla de lamateria.
28 Para dár idea mas clara de esté argumento * adaviértese , que para conciliar la formación Cartesiana del¡Mundo con la sagrada Escritura, es menester consessar*que en el dia primero de la creación se formó grsndissimaporción de materia sutil, pues en este dia hizo Dios la luz,la qual no es otra cofa, que el impulso de la materia sutil,jecogida, eg el medio del turbillon 4 sobre la materia glo-