Discurso XIV. zoz
co que se pércibe en esta Música suelta» y digámoslo alsi,desgreñada, es sumamente inferior al de aquella hermo-sa ordenación, con que ios Maestros de el Siglo pastadoiban siguiendo con amenissima variedad un pasto , espe-cialmente quando era de quatro voces; assi como de-leyta mucho menos un Sermón de puntos sueltos, aunqueconste de buenos discursos, que aquel, que con variedadde noticias, y conceptos, vá siguiendo conforme á las le-yes de la Eloquencia el hilo de la idea, segun se propusoal principio la planta. No ignoran los Estrangetqs el subi-do precio de estas composiciones , ni faltan entre ellosalgunas de este genero excelentes; pero comunmente huyende ellas , porque fon trabajosas: y assi, si una , ü otravez introducen algún pasto, luego le dexan, dando liber-tad á la fantasía , para qué se vaya por donde quisiere. LosEstrangeros , que vienen á España, por lo común fon unosmeros executores ,y assi no pueden formar este generode Música, porque pide mas ciencia de la que rienen;pero para encubrir fu defecto, procurarán persuadir acáá todos, que esto de seguir pastos no es de la moda.
z. VIII.
3 r TjSca es la Música de estos tiempos , conqueXZi nos han regalado los Italianos , por ma-no de fu aficionado el Maestro Durón, que fué el que in-troduxo en la Música de España las Modas Estrangeras.Es verdad , que después acá fe han apurado tanto estas,que si Durón resucitara, yá no las conociera ; pero siem-pre se le podrá echar á él la culpa de todas estas nove-dades , por haver sido el primero que les abrió la puerta,pudiendo aplicarse á losAyres de la Música Italiana, loque cantó Virgilio de los vientos:
Qua data porta rrnnt , & terras tarbine perflant .
Y en quanto a la Música fe verifica ahora en los Españo-les,