Discurso XIV. 307
ra esto grande habilidad, como de hecho 1» tenia , eramuy mal aplicada.
§, X.
z- A Lgunos (porque no dexemos esto por decirjtjuzgan , que el componer la Música apro-:priada á los asshmpcos, consiste mucho en la elecciontdélos tonos; y assi señalan uno para aísumptos graves^otro para los alegres , otro para los luctuosos , &c. Peroyo creo,que esto hace poco»6 nada para el cafo ; pues nohay cono alguno , en el qual no fe hayan hecho muy ex-presivas , y patheticas composiciones para codo generode afectos. El diferente lugar, que ocupan los dos femi-tomos en el Diapassón (que es en lo que consiste la distin-ción de los conos) es insuficiente para inducir esta diver-sidad : ya porque donde quiera que se introduzca un acciwdental ( y se introducen á cada pasto ) altera este orden;ya porque varias partes, ó las mas de la composición, va-riando los términos, cogen los semitonos en otrapositmra , que laque tienen , respecto de el Diapassón. Pongopor exemplo. Aunque el primer tono , que empieza enDelasolre , vaya por este orden ; primero uti tono , luegoun semitono, después tres tonos, a quienes sigue otro se-mitono,y en fin un tono ; los diferentes rasgos de la com-posición , tomado cada .uno de por si, no siguen este or-<den; porque uno empieza en el primer semitono, otro enel cono que está después deel ,y ais! de todas las demáspartes del Diapassón , y acaban donde mas bien le pare-ce al Compositor: conque , en cada rasgo de la composi^cion se varia la positura de los semitonos, tanto como enlos diferentes Diapassones, que constituyen la diversidadde los tonos.
40 Esto fe confirma , Con que los mayores Músi-cos están muy discordes en la designación de los tonos,respectivamente á diversos afectos. El que uno tiene poralegre, otro tiene por triste ; el que uno por devoto, otro
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