fuéron su proprío General, y el Obispo Romulino. Díg£*se lo que se quisiere de la política , y costumbres de Ale-*xandro VI. en este cafo no puede negarse , que descose pro«icedieíse con justicia. Y aun diré , que si quiso que se Faltasteáclla , su intención fue , que se declinaste al extremo de labenignidad; pues no havia de esperar el Papa, ni es creíbleque el General dé la Religión de Santo Domingo sueste,iniquamente cruel con un subdito suyo. Toda la Iglesia sa jbe que hombres fe colocan en aqel puesto ; y aun quandoalguno no igualaste el mérito de los demás , con toda cer-teza fe puede afiegurar , que ninguno huvo capaz de unaIniquidad tan grande , como feria condenar con rigúrosissi-íma sentencia á un Religioso innocente. Protesto , que si yasueste Religioso Dominico, antes batallaría por el honorde el General, que por el de Savonarola : porque muchamas fe interesta qualquiera Religión en la buena opiniónde fu supremo Prelado , que en la de qualquiera partícula*;subdito.
3 5 Esto es lo que yo he hallado contra Savonarola. Ospor mejor decir , he hallado mucho mas ; pero hay'razonespara no escribirlo todo. Veamos ya lo que alega d favorsuyo el Apologista, para averiguar quien de los dos exanu-;no con mas madurez esta materia. Apenas causa alguna sghavrá visto mas miserablemente defendida. De los testigosque cita, unos no dicen cofa á favor de Savonarola, y otrospadecen excepción , segun reglas de Derecho.
36 Abrahan Bzovio , el Padre Maestro Lorca, y orroHDominicanos padecen la excepción de deponer en una cau-tsa, en que fe consideran, y muestran interestados el Apo-logista , haciéndose cargo de esta objeción , responde , quetlos Dominicanos son veracísimos , y sincerissimos , y queun Papa , y un Emperador dieron á la Religión de SantcíDomingo el epitheto de Orden de la verdad. Perd esta res-.puesta, aunque verdadera en el assumpto, es inútil al pro-*posito. En el Derecho fe señalan dos capítulos genéricos( que después tienen fus subdivisiones) por donde fe puedesponer excepción á los testigos. El primero mira á la cali-dad de la persona, el segunda á la calidad de la caula. El
que