gunto, si el solicitar la entrada de un Príncipe Estrangerd^'y armado de tropas no es delito gravíísimo contra et Es-tado ? Valdrá en ninguna República (salvo que conste deunos Ministros fatuos) al que cayere en este comiíso , elpretexto de que solo pretende reformar las costumbrescorrompidas?
3 3 No falta quien , por patrocinar á Savonarola, atri-buya á domines la noticia de que aquel profetizo á Car-los VIII. la muerte de el Delfin , y aun la del Rey mismo,como castigo de el Cielo, sino volvia á Italia. Pero estoes muy falso. Lo que en domines se halla , es , que Savo«»aróla en términos generales amenazó al Rey con el casti-go Divino ; y domines, viendo suceder poco después lamuerte de el Delfín , discurrió conjeturalmente , que ájeste objeto se terminaba la amenaza de Savonarola. Escierto , como dice un Autor moderno , que si dominesentendiera tanto de los artificios de los Hipócritas , co-mo entendía de máximas de Principes , no le hiciera fuer-,za alguna la aparente correspondencia de el sucesso á laamenaza. Qualquiera que profetiza castigos de el Cielo,,vá seguro de no ser cogido en mentira ; porque como eneste valle de lagrymas fon can frequentes las desdichas , ra-ja vez dexará de acaecer algún suceílo funesto,que se inter-prete como execucion de la profecía ; y en caso que no,discurren los preocupados , que Dios con ira mas severareservó el castigo para el otro Mundo. Aquel astuto hom-bre, en un tono hablaba á los Florentines , y en otro alRey de Francia. A aquellos les predicaba, como constante-mente decretada por el Cielo , la vuelta del Rey á Italia,para tenerlos firmes en fu partido ; con este solicitaba elque volviesse , para conseguir la reputación de verdaderoProfeta, y los demás fines á que aspiraba su ambición. Enuna parte profetizaba lo que no sabia; y en otra pretendíaque se executasle lo que havia profetizado.
34 Finalmente , en una cosa concuerdan todos losAutores , la qual excluye todo juicio prudencial á favorde Savonarola. Esta es, que los Jueces diputados por elPapa, para examinar fu causa , y pronunciar la sentencia,
fue.