24 Secretos VÉ ñaturalíz!^
para expreísar uno á.otro su mente,mediante la projéccíojfde los caracteres a una pared, 5 muralla, que tenga á la vis-,ta el otro , que está distante. Pero esto en la practica creoque es ínexequibk , por razones que aquí no es meneólesproponer.
§. IV.
i$ A Demás de aquellas representaciones admira*XX, bles , que hemos condenado por fabulosas,-hay otros infinitos Secretos , que aunque calificados porAutores de alguna nota, justamente fe deben colocar en lamisma ciaste , ó ya porque la experiencia los contradice, 6ya por la manifiesta desproporción que se halla entre lacausa, y el efecto. Creo, que quanto se dice de las excelen-tes virtudes de algunas piedras preciosas , es falso. Hartofrequentes son entre nosotros estas alhajas, y no fe vén losefectos; fuera de que algunos tienen toda la apariencia dorepugnantes. Quien fe acomodará á creer lo que Juan Bau-tista Helmoncio , y Anselmo Boecio dicen de la piedra lia-,mada Turquesa , que el que la traxere consigo , no tieneque temer caída,o precipicio,porque aunque sea de muy al-,to, todo el daño del golpe se transfiere á la piedra , hacién-dose esta pedazos , para que quede sin lesión el dueño? Re-fleren los dos Autores alegados varios suceffos , en com-probación de esta rarissima virtud. El juicio que fe debehacer , es , que la piedra fe quebró , porque recibió algúngolpe en la caída, y el dueño fe salvo,porque,o cayó en fa-vorable positura, ó no fué de muy alto.
16 Qué cosa mas decantada por innumerables Auto-res , que los polvos sympathicos hechos de vitriolo , quSaplicados á la sangre,que manó de la herida, detienen otroeflujo desangre á qualquiera distancia en que el herido sohalle? Sin embargo, los modernos,que hablan con mas ex-periencia , y conocimiento, lo han hallado fabula ; ni tabe¡otra cofa en buena Philosofia. A este modo fe vendenen varios libros otras muchas
drogas,
§.V*