Discurso Segundo. jr
quarenta y nueve años de edad de muerte natural: sino esque digamos, que no fe quiso hacer á si proprio el benefi-cio que podía hacer á los demás : 6 que
Non prosunt Domino , qm prosunt ómnibus artes.
30 Lo primero , tampoco está bien justificado. JuanCratón, Medico famoso en la Aula Cesárea, que conoció,'y trató á Paracelfo,en la epístola á Monavio (que cita Sen-nertojdice, que siendo llamado Paracelfo por el Archican-ciller del Imperio, para que le curaste la gota, le prometió,que brevemente le sanarla; lo qual no obstante no executóni tarde ni temprano ; antes haviendole assistido algunassemanas,fe halló peor que antes el Archicanciller , y Para-celso se escapó de la Corte , estufándose con el ridiculopretexto de que aquel Procer no era digno de que el le cu-raste. Este sucesso hace creíble , que lo que se decía de lascuras de otros gotosos hechas por Paracelso,era un rumorpopular, á que el misino con fu jactancia, y sin otro funda-mento havia dado principio. El epitaphio, que fe lee en fusepulchro, es Corto fiador, porque las inscripciones fepul-chrales fon como los panegyricos funerales , que nadie loscontradice , por mentirosos que sean, porque nadie embi-dia la alabanza á un hombre,que acaba de morir. Yo creo,que en atención á que Paracelfo fué un gran bebedor , es-pecialmente en los últimos años, y que con fus excelsos eivel vino, como comunmente fe cree, fe acortó la vidafe lepodría poner con mas verdad el epitaphio misino , que áotro de fu nación fe pufo en la Iglesia de Santo Domingode la Ciudad de Sena*
Vina dedere neci Germanum , vina fepulcbró'
Funde >Jitim nondum finijt atra dies.
31 No por esto negaré que supo Paracelfo algunascofas , que ignoraban rodos , ó casi todos los Médicos deaquel tiempo , y que es verosimil aprendió de nuestro fa-moso Abad Juan Trithemio,hombre eminente en todo ge*
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