'z? Secretos d% ñátüRalezí;
do ya á las Fronteras de Hungría, á la sazón , y en la pro-pria coyuntura caque acababa de descubrirle la conjura-ción de los Condes Nadasti, Seria,y Frangipani. La desdi-cha del Borri quiso que se hallasen en el algunas señas decómplice en aquella conspiración , aunque verdaderamen-te no lo era ; con que fue preso , y dada noticia á Viena.Puntualmente estaba el Nuncio Pontificio en conversa-ción con el Emperador Leopoldo, quando le dieron á esteel aviso de la prisión de Joseph Francisco Borri , cuyonombre, ignorado del Emperador,no bien oyo el Nuncio,quando dixo á su Magestad Imperial, que aquel era unhombre condenado en Roma por Heresiarcha , que assi elpreso tocaba al Papa,y le pidió en nombre de su Santidad.
39 En efecto era assi, que luego que el Borri huyo daMilán, fe hizo fu procesib en Roma , y declarado Here-ge contumaz , fu efigie , y escritos fueron quemados en elcampo de Flora por mano del Verdugo. Sobre cuyo as-sumpto se cuenca un chiste sazonado de este raro Duen-de. Y es , que dándole después noticia de como havianquemado en Roma fu estatua, pregunto en que dia, y ajus-tada la cuenta de que aquel mismo dia havia transitadopor una montaña nevada,respondió,que,bien lejos de sen-tir aquel fuego,jamás en fu vida havia padecido igual frió.Es verdad , que el mismo chiste refieren otros de Henrico.Estephano, y otros de Marco Antonio de Dominls.
40 Hallóse que el Borri no havia metido la mano enla conjuración de Hungría , y assi sin dificultad se le 1 izoentregar el Emperador al Nuncio , aunque debaxo de lapalabra dada de parte de su Santidad , que no se le aplica-ría suplicio capital. Fue, pues, conducido á Roma el Bor-ri , y allí, después de la abjuración solemne de sus errores,condenado á prisión perpetua en las cárceles de la Inquisi-ción , donde estuvo, hasta que ün accidente raro le hizo sa-lir , y mejorar de prisión. Cayo enfermo el Duque de Erre,Embaxador de Francia en la Corte Romana, y la enferme-dad se fue agravando de modo, que todos los Médicos leabandonaron por deplorado. Como siempre subsistía la fa-ma de que ej ¡Jqrri era hombre de espe ua¡Us sima gompren-