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SsEPTfCISMO PfírtOSOFírO.
66 Yo conlc fiare , que la. Philosotía discurre pos iosphetiemenos naturales , e inquiere lus causas i inmediatas,pero palpando siempre sombras , tropezando en ignoran-cias , y dudas , exceptuando muy pocas verdades , que liadebido a la luz de la ex-perkncia.Evideneiaráse ella verdaden la misma materia del movimiento que se nos alega.
6y En quanto a los movimientos de generación, cor-rupción, alteración, augmcntacion , y los. demás , que seconsideran distintos del movimiento local , no hay cofaque no lea quesiionable, ya entre las varias Escuelas delbsAristotélicos , ya entre estos , y los Philosofos modernos.La misma distinción del movimiento en común, que dioAristóteles, rechazan, unos por obscura, otros por impli-catoria , otros por nugatoria. Los movimientos señaladosfon en beopimon de los- Aristotélicos una» adquitíciotiesde nueva forma-, b substancias ó accidental ; pero los mo-dernos.,, que. niegurntodastonna material, coi i trodicen quese de esté carácter á aquellosmovimientos.- Aun- entre losmismos Aristotélicos no esta gustado, k el movimiento fedistingue, de. la acción , y la paísioiv,.como, ni tí aquella seEsteta en el agente.o en el pasto. Y aisi,<eii todostodeMas-,todo es queüiou z y- pendencia»
§. XVII.
tfST Qué mucho que en estos movimientos, qUS
la naturaleza execuca , digámoslo assi, de-
texo dé cortina, haya adelantado tan poco, 6 nada el dis-curso humano ? Lo que parece puede estrastarse , es , quvle suceda lo mismo con todas las especies dél movimientolbealj estando estovan patente á laobservacion.
69 El movimiento con que descienden los graves , esel que- mas-frequentementé incurre á nuestros ojos. Y qu¿jKhemos dé este? De suspropriedadespoquissimo; de i ti §causas nada. Sabemos', que adquiere alguna Aceleración»dtsdé ci punto en que empieza,, porque lo* vemos; peroque proporción'gaarda-ePaumetító dé aceleración , es af-ífempto de grande s debates xr tvtre PFrí loso sos , yKíáthema-tkos. Sabemos, que es movLmencq <se desééflí©y peroatm