SCEPTlCISMOpHlLOFOFÍCO-j
§. XXIII.
86 T\E modo , que nuestra Philosofia no és otra.
I 3 cota, que un texido de falibles conjeturas*
'desdelos que llamamos primeros principios, hasta lasultimas conclusiones. Y aun estas conjeturas fe terminan,en ciertas, nociones universales : porque todas las naturaslezas especificas , y aun las mas de las razones genéricas,Ínfimas están tan lexos de nuestro, conocimiento, que niaun las tocamos con la duda. Si alguna verdad alcanzanmos , o la debemos á la experiencia, y este ya no es cono-,cimiento cientificó : b es tan per fe nota , que la perciben,aun los hombres mas estúpidos; con sola la diferencia , daque nosotros , los que nos llamamos. Philosofos , la expli-<.cantos con voces facultativas, y ellos, con términos vulga-tres , que fon mejores, porque fon mas. inteligibles. Por,elfo dixo el muy sabio Jestúta Claudio Francisco. Decha-les , que nuestra Phyfica nada corriente , sino nn idioma,particular , el qual no da conocimiento cierto de cofa al-guna. {tom. i .tract.de ProgreíTu Matheseos)
87 Triste coía es , que los que fe llaman ProfeíToréS;de Philosofia en las Escuelas , no sepan mas de las natura-,lezas de las cofas, que los. vulgares. Pero que feria , ÍIyo dlxeste ahora , que aun saben menos? Parecería una es-travagante Patadoxa.. Sin embargo , es una proposiciónverdaderiísima , y de fácil prueba: porque la experienciaes , como. hemos dicho , el único conducto para saber al-go de la naturaleza , y solo experimentan la naturaleza,losque en varios, ministerios mecánicos manejan varios entesnaturales ; no los que divertidos en especulaciones viven,retirados en las Escuelas. El Pescador sabrá algo de laspropiedades de los Pezes , el Piloto de los Vientos, y losMares , el Cazador de las Aves, y las Fieras, el Labrador;'de la generación , y aumento dé las Plantas. Pero el Phi-,losofo, que sabe? Dudar de todo, y nada mas. Aísi que laAula de la Phyfica es un Theatro donde solo le enseña á¿udar sin termino. Digoyíiu terruño , porque nunca llega