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Tomo I.
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XLIX

»poner et fazer la acafeha,» et de las reglas comprendidas en 100 capítulos,para resolver las cuestiones mas principales de la astronomía, cosmografía ygeometría práctica de la época de Azarquicl, sirviéndose de los instrumentosideados por el astrolomiano del Rey Almemun.

Con motivo de este último tratado de los libros astronómicos que nos liaconservado el códice de D. Alfonso, referentes á la escuela árabe-toledana delsl glo XI, no podemos menos de trascribir en este lugar las palabras con queconcluyen los tratados de la azafeha, recordando que Ricciolo, Bailly y otrosban atribuido á Azarquiel ciertas ideas teóricas sobre la trepidación, consi-derada como un error incomprensible inventado por Tliebit; ideas que ademásse ha supuesto que las adoptaron por algún tiempo, tomadas de Azarquiel , ydespués las desecharon ante la luz de la verdad,!). Alfonso de Castilla y susastrónomos toledanos. Las palabras á que nos referimos se hallan en el ca-pítulo 100 y último de los de la acafeha, diciendo Azarquiel con motivo de lacsplicacion del fenómeno llamado precesión de los equinoccios: Et non es estelogar de decir la causa que esto (la precesión) fizo seer porque la yodiga y .

A primer golpe de vista estas palabras podrá parecer que dicen poco; pero«i se recuerda que en el siglo XIII, en que se trasladaron en romance las obrasde Azarquiel , la lengua castellana, al nacer y principiar su camino, conservóona especie de cariño ó afición al hipérbaton y á las trasposiciones considera-das como figura ó tropo elegante de la lengua latina, entre la cual y el nuevoy culto romance trazó 1). Alfonso la primera línea profunda de división, desdecuyo punto no han vuelto á confundirse la lengua del antiguo Lacio con lacastellana de la actualidad; en este caso se comprenderán mucho mejor aque-llas palabras de Azarquiel , quitándolas la forma anticuada y las trasposicionesque hoy no son habituales ni necesarias: resultando que el sabio astrolomianodel Rey Almemun decia en el siglo XI, al tratar de la precesión de los equi-noccios, modificando convenientemente el testo arriba referido: Pero no eseste lugar de decir ni oportunidad para que yo diga ó esplique aquíla causa que hizo ó hace seer la precesión de los equinoccios; el fe-nómeno existe , se mide y determina , y con esto se rectifican las posi-ciones de los astros con relación á las casas ó 12 signos del Zodíaco.

Sin ampliar mas estas breves indicaciones generales sobre las obras de la-escuela astronómica árabe toledana del siglo XI, que tan solo se han escritopara dar una ligerísima idea de ellas; y teniendo por otra parte en cuenta quelos libros de aquel sábio astrónomo, traducidos y notablemente ilustrados entiempo de D. Alfonso , nos los conservó este, haciéndolos como propios de suacademia de Toledo , legándoselos á la posteridad en el gran códice Alfonsídel saber de astronomía; pasaremos por ahora á ocuparnos ele las tablas as-tronómicas, pues en el curso de este discurso preliminar lo haremos de aquelcódice como de uno de los dos grandes trabajos de la escuela Alfonsí; recor-