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Tomo I.
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LIBRO I.

quáles logares de la figura son puestas cada una dellas. et dotras que ay queson fuera de la figura. Et diremos en qué logar están cabo de la figura, etquántas son (').

(') En la enumeración é índice de las constelaciones de la parte septentrional de los cielos, tal como se lee en el códiceAlfonsí, se nota que los astrónomos toledanos en el siglo XIII, se refirieron y tomaron por modelo para escribir sobre lasestrellas, los códices, vitelas y cuadernos que se creían en aquel tiempo escritos por Ptolomeo sobre dicho asunto, cuyoslibros los tenían los árabes vertidos en su lengua propia, traducidos del griego, de cuyas primera traducciones algunos astró-nomos cristianos en España é Italia los habían trasladados con probabilidad al latin durante los siglos XI y XII. Sin embar-go, para el códice Alfonsí del saber de astronomía se dispusieron ciertas enmiendas y supresiones en los testos astro-nómicos de Ptolomeo , idénticas á las que verificaron los astrónomos persianos en el siglo XV para reformar el catálogo delas estrellas de Ulugh-Beg, por las cuales se contemplan los libros de estos como los segundos después de los de Hiparco ,fundados en observaciones directas: y para conseguir una obra mas cumplida, el Rey D. Alfonso ordenó que el traslado yarreglo del catálogo de las estrellas de Ptolomeo para su códice, se verificase traduciendo y reformando los testos árabes ycaldeos del Almagesto de Alejandría; notándose además en la enumeración de las constelaciones septentrionales tales comose leen en el códice Alfonsí, que al parecer los astrónomos toledanos procuraron conservar los nombres qne aquellas tuvie-ron en la esfera celeste descrita en latin en el año 72 de nuestra era por el español Higinio, que floreció en Roma , y quiená pesar de su amistad con Ovidio, con Cayo Licinio, y de su Poeticon astronomicum, según dice Suetonió , murió en la mi-seria. Hallándonos que los astrónomos de D. Alfonso, acordes con Higinio, hablaron: 1.' de la cabellera de Berenice inci-dentalmente en la constelación del león; 2.° del serpentario ó cazador de las culuebras y su culuebra no hicieron mas queun solo asterisco; 3.° lo mismo del centauro y del lobo; 4.° en la balanza y el escorpión se recordó en Toledo en el si-glo XIII la opinión de niginio, sin aceptarla, referente á poderse confundir aquellas dos constelaciones en una sola.

Además de las concordancias indicadas entre el número de las constelaciones del códice Alfonsí y las que describió Higinio, quetomó con probabilidad, según Bailly, por modelo á Eratóstenes , y otras que se notan en el catálogo toledano con el de Ulugh-Beg,nos hallamos que en la obra astronómica castellana se dan las razones y el por qué los astrónomos antiguos, al describir lasimágenes celestes, lo hicieron comenzando por las mas boreales, y entre estas por la Ossa menor.

Estas razones están espresadas con la sencillez propia de aquel venerando lenguage y de la verdad; pero en medio de aquellasencillez conviene fijarse á nuestro juicio en una razón, que hubieran considerado poderosa los astrólogos, para cambiar en estaparte el orden de Ptolomeo , y en los motivos contrarios que hace valer D. Alfonso como astrónomo para principiar en sus librospor la descripción de la Ossa menor, diciendo: «Et dally (del Zodiaco y de sus constelaciones) an las planetas su mayor uertud;por esso semeiaua razón que daquellos signos fabldssemos primero; • con cuya consideración hubieran estado acordes los astrólogos ylos judiciarios: pero los astrónomos toledanos entre otras razones, no podian adoptar aquella opinión porque las estrellas de lasregiones boreales eran la mayor partida de las que parescian y veian el mayor número de los ornes en la tierra, eran las mejorconocidas, las mejor determinadas, y por consecuencia las mas ventajosas para enderezar et componer la esfera celeste astro-nómica, que convenia principiar á estudiarla por lo exactamente conocido mas que por las dudas de la esfera astrológica, la cual,suponiéndola judiciaria, non sería sabuda ni por la vista, ni por los ojos, ni por las obras que fiziessen las estrellas sobre lascosas terrenales, según se espresa en el códice Alfonsí, sino por otra sabiduría en su caso no astronómica y humana, sino divina,cuya posibilidad de existir en el siglo XIII, como en la actualidad, les costaba mucho conceder á los astrónomos del Rey D. Alfonso,que resolvieron comenzar sus descripciones de las imágenes celestes, por la razón arriba dicha, como Ptolomeo , por la Ossa menor.