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Tomo I.
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frasear hoy muy ligeramente, á riesgo de quitarlas cierta belleza antigua en eldecir, para desenvolver un pensamiento rudo y violentamente opuesto al de lasTablas astronómicas de 1). Alfonso se conocen, mais mfectés ele Verreureommune (la astrología) á tous ces siécles.

En cuanto á los siete dias que dijo Gaurico haber empleado para rectificary restituir en su prístina integridad las antiguas Tablas Alfonsíes , preparandoaquel su edición de 1524 en tan breves horas, sin embargo de lo cual su librodebía preferirse á las ediciones de 1483, 88, 90, 92 y 1517, sin repetir pornuestra parte la indicación figurada del período rabínico de las setenta sema-nas, tal vez el Rey 1). Alfonso hubiera llamado la atención de Gaurico sobreuna regla establecida en el capítulo III del libro de la acafeha, en la cual sedice entre otras cosas, que para saber la ladeza de una villa ó el valor verdaderode la ciencia atesorada en el siglo XIII en Toledo , era necesario servirse dela alteza de la estrella de noche, repitiendo las observaciones muchas

»fi de Mosc), y que este, por el arte cabalística, vino á dar en el movimiento de siete mil, y cuarenta y nueve mil años, multi-"plicando el número 7 por sí mesmo e por la virtud grande que hay en él,» lo cual, como llevamos dicho en este discursopi eliminar, pág. XXXIV, todavía ha habido en el siglo actual un astrónomo español sosteniendo la misma acusación contraD- Alfonso. A estas razones tan frágiles responde doctísimamente el Padre Andrés de León, de los Clérigos Menores, que demás»de ser tan docto en la teología que professa y ha enseñado, tiene eminencia en la sacra Escritura, lengua hebrea, y es en las»mathemáticas tan insigne, que ahora ha puesto las tablas de nuestro sapientísimo Rey, con la corrección que de tan varias impresiones«de sus cánones mal entendidos y de las injurias del tiempo estaban depravadas, y conforman tan precisamente con las obser-vaciones que hizo en tiempo que era secular por triángulos sphéricos, tangentes y secantes, tan por menudo y con tanto"aparato, que parecen otro nuevo Almagesto, con lo cual viene á ajustar las observaciones de Hyparco, Plolomeo, Albategni ,n y las de nuestro eminentísimo Hoy I). Alonso, Nicolás Copérnico y Tichon lírahc.»

Si no hemos podido hallar el ejemplar de las Tablas astronómicas Alfonsíes del Padre Andrés León, en cambio poseemosentre los ejemplares antiguos de las tablas publicadas con aquel nombre, uno del matemático Francisco García Ventanas,natural do Ciudad-Rodrigo, impreso en latín en Madrid , imprenta Real, año de 1GÍ1, con el epígrafe de Tabula> Alphonsinai«peípetuae motum celeslium denuo restituiré el illuslralw. En la dedicatoria de su obra al Excmo. Sr. D. Bernardino Fernandez deVelasco y Tobar, Condestable de Castilla, en cuya biblioteca fue donde García Ventanas hizo y completó sus estudios, espusoa la consideración del referido Señor Condestable los motivos que le habían obligado á componer el libro de las Tablas astro-nómicas Alfonsinas, diciendo: El tiempo (émulo mortal de famas postumas) ha querido oscurecer los trabajos de tan gran Rey.Pareció á algunos que fluctuaba la incerlidumbre en sus Tablas. Purbaquio, Monte-Regio, Copérnico , Reinholdo, ThychoBrahe, Ceplero yLansbergio, con las observaciones, perficionaron el arte, y por lo menos alcanzaron la gloria del pretender-lo. Con esto dudaron algunos de la verdad de las Tablas del Rey I). Alfonso, ya porque los años también quieren que caduquen losescritos; ya porque los estrangeros no quieren la gloria de España ; ó ya porque los modernos han observado mucho mas. Pero,«Señor, quando en los mismos escritores leo tantas alabanzas del Rey D. Alonso; quando miro que los mas le confiessan el mas cierto;"quando hallo que los doctos le imitan; quando la reformación Gregoriana se instituyó por la cantidad del año deslas tablas; quando"los cálculos de algunos modernos son tan ágenos de las estrellas, saco por lo menos una consecuencia, que, abstrayendo de»la verdad, las Tablas Alfonsinas son las que mas concuerdan con la perpetuidad de los tiempos.

«Por esto determiné ponerlas y darlas á nueva impresión; y para que tuvieran alguna novedad, las adornéde algunas curio-»sidades .» Estas curiosidades no se crea que pudieron ser de las astrológicas judiciarias, pues García Ventanas, en la mismadedicatoria, dice estar escribiendo é imprimirá pronto una apología contra los astrólogos, que para el mundo será desengaño, nosolo útil sino también necesario.

Ademas do haber compulsado casi todas las Tablas astronómicas Alfonsíes que llevamos referidas como estampadas du-rante los siglos XV, XVI y XVII en Italia, Francia y España , y para completar estas noticias bibliográficas del verdadero yantiguo códice tabular del Rey, hemos registrado nuestras principales bibliotecas, en las que hasta ahora llevo examinadas:

l.° El códice castellano que, según Castro ( Bibliografía Rabinico-Española), se guarda entre los manuscritos anónimos delEscorial (III, Q. 2(1), de letra del siglo XIII, escrito en papel sin foliación y sin división de capítulos, llevando este títu-lo: «Las labias de los movimientos de los cuerpos celestiales dell lllustríssimo rrey don Alonso de Castilla se comienzan, et«también las longuras et anchuras de las estrellasfixas eil el tiempo de don Alonso, rreducidas con gran diligencia á la verdad