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Tomo I.
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LXVII

historia de las ciencias, los méritos de algunos nombres fastuosos de ciertoscódices, y no sobre el de los códices mismos. Mientras que los libros Alfonsíeshan estado guardados por el olvido desde la invención de la imprenta hastahoy; con anterioridad y desde la época en que se escribieron hasta Guttemberg,estuvieron mas que por un olvido absoluto, guardados por el aislamiento ypor el vari nantes in gurgite vasto , que según D’Alambert fueron en aque-llos tiempos del mundo las obras escritas por las ciencias verdaderas ó por laíalsedad de las opiniones, y todas las bizarrías ó aberraciones del entendimientohumano en la edad media.

Los códices astronómicos de I). Alfonso de Castilla , formaron en el si-glo XIII una colección de manuscritos, los cuales, aceptando la opinión deD’Alambert referente á las obras científicas en general de aquellos tiempos,deben considerarse con relación á sus dueños ó poseedores, como señal de lamayor y mas grande opulencia. (Art. Cronolog. de la Enciclopedia). Poresta razón, para saber los lugares donde se hallaron aquellos códices originalesy sus primeras copias, creemos será necesario buscarlos en las cámaras y biblio-tecas de algunos de los reyes de los siglos XIII y XIV.

Como los referidos libros astronómicos Alfonsíes se redactaron y escribie-ron en España , en la cual durante ocho siglos el clero cristiano y los hombreshe guerra estuvieron en casi permanente cruzada militante, no hay grandesprobabilidades de hallar aquellos libros, ni su nombre, en la historia bibliográ-fica de los monasterios españoles antiguos: sin embargo que estas proba-bilidades hubieran podido ser muy fundadas en otras naciones de la edadmedia, donde el clero y los monjes recogidos en los monasterios de Europa , des-pués de abandonar hácia el siglo VI los trabajos del campo, con los cuales yel ejemplo enseñaron y generalizaron las prácticas agrícolas entre la multitud,se dedicaron á copiar, comentariar y escribir antiguos y nuevos libros; leyén-dose muchas veces como lema al frente de las bibliotecas de algunos monas-terios de la edad media, como prueba de la necesidad que tenian de enrique-cerlas: Clamtrum sine armario , quasi castrum sine armamentario.Pero la intranquilidad de los tiempos durante la dominación de los árabes deltodo ó de una parte de la península Ibérica , y durante una serie de guerras enlas que, además del derecho, de la política y de la estension de los territorios yprovincias reconquistadas, dominaba el principio religioso por una y otra par-te, se comprende, y es mas que verosímil, que no pudieron aun los mas aus-teros monjes españoles cumplir con el precepto ó recomendación de los regla-

mentos de sus primitivas órdenes, relativamente á enriquecer sus bibliotecascon la tranquilidad de los tiempos y con el trabajo de las manos, copiando yescribiendo códices y libros.

Si las obras astronómicas del Rey D. Alfonso, según las consideracionesque preceden, debieron solo hallarse en las cámaras de’ los reyes, atendiendoal punto en que se escribieron y estado social del pais en la época de su re-

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