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Tomo I.
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LXIX

»á que llaman planetas, porque son mouedizas en sí mismas. Et otrossí por los«cielos en que ellas están, que se mueuen siempre.

«Et ñzo partir este libro en 16 partes, cada una con estos capítolos que«muestren llanamientre las razones que en ellos son. Et fizólos otrossí figurar«porque los que esto quisiessen aprender lo podiessen mas de ligero saber, non«tan solamientre por entendimiento mas aun por uista.«

Además de los cronistas castellanos y del Rey D. Alfonso, escribió tam-bién de los códices astronómicos de este último Guillermo de Nangis al re-dactar la historia de S. Luis de Francia, diciendo, después de haber seguidopaso á paso los hechos, papeles y libros del Santo Rey en su propia cámara,como contemporáneo y cronista de aquel, que este piadoso príncipe del si-glo XIII tuvo grandes temores de que las ciencias huyesen y se alejasen desus reinos de Francia, retrasándose mucho la ilustración de su país , y (pie de-seando que tan gran tesoro no se le perdiese, é impulsado constantemente hastapor el justo temor de oir decir al Señor de todo lo creado en el dia de sujuicio: Comme tu as repoussé et oublié la Science, je te 7'epousserai:«Hizo que durante su reinado diese la Francia tres grandes pasos adelante,«en la poesía, en las ciencias y en la administración y derecho del reino.«Pero en las segundas, para gloria de D. Alfonso de Castilla, los hechos que se-gún el cronista Nangis ennoblecieron el reinado del piadoso Rey S. Luis, fue-ron principalmente tres: l.° la fundación de la Universidad de París, dirigidapor el maestro Pedro de Sorbona; 2.° la introducción de la brújula; 3.° sedió á conocer en Francia Vemploie des Tables astronomiques dittesAlphonsines.

Este último hecho, señalado por el cronista venerable de S. Luis y de laFrancia del siglo XIII, reunido á las circunstancias de haber sido tan piadosoRey, castellano por su madre Doña Blanca, y amigo, pariente y émulo, tratán-dose de la ilustración de sus reinos, de las empresas científicas que en aquelentonces se sabia verificaba y concluía D. Alfonso en Burgos y 1 oledo, nosdan motivos para congeturar con alguna verosimilitud (no olvidándose que loscódices en el tiempo á que nos referimos fueron señal segura de la opulenciay elevada gerarquía de sus dueños y poseedores) (pie el códice Alfonsí de lasTablas astronómicas, copiado, debió ser regalo y presente de las ciencias castellanas, hecho por nuestro D. Alfonso al santo Rey Luis, para ser considerado históricamente por Nangis en aquel tiempo como una de las tres basesde la civilización y gran ilustración que en lo futuro alcanzaría el país cuyascrónicas escribió. Mientras que Guillermo de Nangis habla claramente ensus crónicas de uno de los códices astronómicos de 1). Alfonso, se tienen poiotra parte motivos para creer que no fueron solas las Tablas astronómicaslas que pasaron los Pirineos en el siglo XIII, sino que además debió llegar conellas, para la cámara de los Reyes de Francia, el otro códice en que se tratabadel saber de Astronomía.