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Tomo I.
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LXXIX

Has que, por ignorar los rudimentos de las ciencias y por la rudeza ó torpezade los primeros traductores, habian perjudicado tanto á la genuina literaturade las escuelas árabes; y que á D. Alfonso, Rey de Castilla, debia considerárselepor sus códices como uno de aquellos traductores adocenados ó de oñcio, te-niendo en cuenta los errores de las Tablas astronómicas conocidas ya de larepública científica, por cuyo medio era fácil probar que el sobredicho Reydesconoció por completo la literatura, los libros y las ciencias verdaderas delos árabes, y que por no leer, ni habia leido los códices de Albatenio.

Tales opiniones, contrarias á la ciencia de D. Alfonso y de sus astrónomos,mas principalmente cristianos y hebreos que árabes, fueron refutadas en elsiglo XVI por el astrónomo Pedro Nuñez, cosmógrafo del Rey y profesor dematemáticas en Coimbra , en el capítulo de la declinación del sol, de su obrarerum astronomicarum problemata commimia. Nuñez, con motivo dela supuesta ignorancia gratuitamente atribuida á D. Alfonso de Castilla, dice,«que en el manuscrito astronómico autógrafo del Rey , que es el que»existia en su tiempo en la biblioteca de Alcalá (in Complutensi bibliothe-y> ca) J se veian tablas y cuestiones tratadas según los principios de la escuela»Alfonsí, y además las mismas resueltas conforme á las ideas de Ptolomeo y»Albatenio, puestas las unas frente á las otras para que se pudieran comparar»y elegir.» Añadiendo Nuñez que «estos hechos eran conocidos de todo el mun-ido, y con ellos sería fácil probar de una manera incontestable, contra los de-tractores de la ciencia de I). Alfonso, que este no solo habia leido y estudiado»como profundo astrónomo las obras de Albatenio, sino además que tuvo co-»nocimiento de otros muchos libros árabes, caldeos y griegos que en su tiem-»po eran comunes en España .»

En esta misma edad décimasexta, que es el período á que se refieren lasnoticias que preceden sobre el códice del saber de Astronomía , de que setrata por el momento, Pedro Gasendo, y el gran matemático español PedroCiruelo, adoptaron la opinión de Juan Pico de Mirándula, é indicaron que loscódices astronómicos del Rey D. Alfonso se escribieron originalmente en len-gua latina; sin señalar aquellos escritores el lugar cierto ó lugares donde aque-llos pudieran conservarse si existían. Esta opinión la creemos hija de los pu-ritanismos griego y latino , que con relación á los códices se levantaron casisimultáneos en oposición á la afición y amor de los libros árabes, y se sostuvohasta muy entrado el siglo XVII, en el cual la Universidad de Salamanca ,de la que fue maestro el referido Ciruelo antes de pasar á la Universidad deParís, habló de los códices astronómicos del Rey I). Alfonso, siguiendo la opi-nión de aquel su maestro, á quien no se rectificó sin duda por falta de tiempoú ocasión propicia para examinar, siquiera fuese por un momento, los códicesde que habian hablado el P. Higuera y Pedro Nuñez.

De estos libros de Alcalá, ó que se conservaban á mediados del siglo XVIen el Colegio Mayor de dicha ciudad, se ocupó también Juan Honorato, que