En medio de la multitud de hechos y datos variables de que hacen uso laastronomía, la geografía, la geodésia y la naútica, según dice Forbes (En-ciclopedia Británica ), se encuentran los referentes á las estrellas, con cuyomovimiento miden la duración de los dias sidéreos siempre invariable; resul-tando además que en el universo material y en todas las ciencias físicas queel hombre cultiva, trascurridos tantos siglos históricos, nada hay fijo y compa-rable con exactitud hasta hoy mas que nuestras medidas del tiempo. Conreferencia á esta cuestión es fácil demostrar, leyendo los libros Alfonsíessiguientes, que los astrónomos españoles del siglo XIII conocieron la granimportancia de aquella medida, ideando mecanismos y escribiendo libros,en los que se trató sola y esclusivamentc de la construcción y usos astronó-micos de los relojes, los unos solares, conocidos de la antigüedad mas remota,los otros hidráulicos, de épocas mas próximas, y en definitiva de los mecáni-cos con ruedas, escapes, cuerdas, pesos, motores, campanas y láminas paraseñalar las horas.
El curso de la sombra del estilo ó gnomon en el cuadrante de Achaz, de quehablan las Escrituras con motivo del rey Ezequías ; los relojes solares aná-logos, que según Falconet construyeron los astrónomos fenicios y caldeosantes que los judíos; los cuadrantes que algunos atribuyen á los chinos; eleliotropo de Pherécydes, que no lia faltado quien sostenga se trazó en tiempode Homero; el reloj solar de Anaximandro en Grecia ; los de Messala ó Cata-nia, trasladados á Italia ; el museum eoc margaritis ó reloj solar, que figuróen Roma como despojo de las guerras de Oriente en el triunfo de Pompe-vo, según dice Plinio; el cuadrante y obelisco de Augusto en el campo de